Divagando con… ¡Estrenamos sección!

Publicado: 07/05/2013 en Divagando con...
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La inmortalidad del cangrejo es para mí una especie de experimento que une varias de mis inquietudes: escribir, expresarme libremente, no perder el hábito de trabajo, no perder el sentido del humor –que no siempre es fácil- y  compartir, conocer y aprender en el universo 2.0.

Por eso, cada semana voy organizando más el trabajo que aquí aparece. Variándolo. Añadiendo o reordenando nuevas secciones… Y hay una sección en concreto que, desde un principio, tenía ganas de poner en marcha. No es nada nuevo o al menos en la prensa convencional. Se trata de invitar a otro compañero a “divagar conmigo sobre algún tema en concreto”.

Como, en general, todos los que se acercan a La inmortalidad del Cangrejo son amigos virtuales -de los que no dudo su existencia, pero con los cuales, cuando menos, es difícil contactar en directo-, el escribir a cuatro manos se complicaba bastante, así que he creado esta sección “Divagando con…” en la que pretendo, el 1º martes de cada mes, contar con la participación de otro blogger que nos deleite con un post sobre un tema concreto, con su propio estilo y su propia visión sobre el mismo.

Creo que puede ser una forma interesante de ver distintas posturas sobre una misma cosa o, por lo menos, distintas formas de enfocarlo.

Además, me parece una plataforma estupenda para recomendar y dar a conocer a un blogger más allá de deciros que me gusta y que le sigo. Así veréis porqué.

Para esta primera ocasión cuento con el privilegio de “Divagar con… Benjamín Recacha, periodista, escritor y autor del estupendo blog La Recacha. Le he propuesto un tema que nos es común, un hashtag que a ningún periodista le sonará extraño y que, sin duda -y por desgracia-, se puede aplicar a más de una profesión #gratisnotrabajo

¡Damos por inaugurado el experimento con el texto de La Recacha y a continuación mi propia visión de los hechos! ¡Espero que os guste y si alguien se anima a compartir la siguiente divagación no tiene nada más que hacérmelo saber en lainmortalidadelcangrejo@gmail.com o  a través de @IkramBarcala! ¡Será un placer divagar y recibir propuestas sobre divagaciones!

Un beso cangrejil:

 ¡Muack!

Panel de corcho con post-it en elque dice #gratisnotrabajo

¡Perdón por cobrar un sueldo!

Avatar de Benjamín Recacha

Cuando mi amiga virtual Ikram, la cangreja más ingeniosa que he conocido en mi vida, me propuso escribir un artículo para su Divagando con… no me lo pensé ni dos segundos. En mi corta trayectoria bloguera es la primera vez que colaboro con otro blog, así que disculpad si parezco un poco nervioso…

“Gratis no trabajo”. Toda una declaración de intenciones. Lamentablemente, cada vez parece más difícil de cumplir. En determinadas profesiones llegará un momento en que resulte casi utópico.

Cuando estudiaba Periodismo, hace la friolera de dos décadas, se daba por hecho que la profesión se aprendía haciendo prácticas no remuneradas al margen de la facultad. Yo trabajé unos cuantos años, en diferentes medios, sin cobrar ni un duro (el euro debía ser entonces el sueño húmedo de algún sádico) o cobrando una miseria, hasta que un buen día encontré un empleo decentemente remunerado.

Hoy en día ni gratis te dejan trabajar en un periódico. El nivel de degradación de las condiciones laborales es tal, especialmente en una profesión tan desprestigiada, que llegaremos a un punto en que haya que pedir perdón por cobrar.

Gracias, PP (y antes PSOE) por esa(s) reforma(s) laboral(es) tan útil(es). Objetivo conseguido.

Un ejército de desempleados, desesperados y desesperanzados, aguardan cualquier migaja en forma de ocupación, por muy precaria que sea.

“¿Que gratis no trabajas? Pues sí que se ha vuelto exigente el señorito”.

En el sector de la comunicación si tienes una buena formación puedes optar a alguno de los puestos que de vez en cuando se ofertan, lanzarte a la aventura emprendedora y/o ir por libre como free-lance, echándole muchas horas y trabajándote buenos contactos, o puedes marcharte al extranjero, lo que será una decisión libre y exclusivamente voluntaria y, en cualquier caso, bajo ningún concepto significará emigrar, por supuesto que no…

Otra alternativa es reconvertirse o, directamente, cambiar de profesión. Todo lo relacionado con los llamados “medios sociales” está en auge, pero la demanda es igualmente muy superior a una oferta que a menudo tiende a abusar en los requisitos profesionales: “Se busca community manager con dominio de SEO, SEM, SEK, SER, SEX… Conocimientos avanzados en programación HTML, PHP, XML, NBA, ABC, BMW, FMI… Dominio de programas de diseño y maquetación, edición fotográfica y de vídeo, conocimientos de marketing, English bilingual (se valorarán idiomas adicionales). Valorable Master en biología molecular. Sueldo: 800 euros brutos”.

¿Cambiar de profesión, entonces? Qué remedio.

Explico mi caso. En diciembre de 2011 me dieron la patada. Desde entonces conservo un minijob en el sector de la docencia y estoy en búsqueda activa de empleo, pero, admitámoslo, las opciones de volver a trabajar como periodista/comunicador por cuenta ajena son ínfimas.

Mi alternativa ha sido ponerme a escribir, en un blog, sí, “cultivando” mi marca personal, pero también escribir literatura. En 2012 completé mi primera novela, ‘El viaje de Pau’, que espero poder publicar próximamente (cuña colada…), y ya estoy con la segunda. En el horizonte se atisba algún proyecto, aún muy incipiente, que ya veremos si acaba de asomar la cabeza.

Lo que quiero decir con esto es que no tengo confianza en las relaciones laborales tradicionales. Ya se han encargado las autoridades (in)competentes de que la pierda por completo.

La salida está en lo que cada uno sea capaz de crear y en hacerlo de forma que sea interesante para quien esté dispuesto a invertir su dinero. Es evidente que ello supone tener que trabajar gratis, por lo menos durante un tiempo, pero bueno, sabemos que lo estaremos haciendo por y para nosotros. Una buena formación, pues, se me antoja imprescindible para no estar condenado a engrosar las indecentemente crecientes filas del ejército de la República de la Desesperanza.

¡Qué no! ¡Qué #gratisnotrabajo!

Avatar de Ikram Barcala

Como ya os conté en Mujer florero, desde hace un tiempo –demasiado para mi gusto- no tengo un empleo remunerado.

Durante este periodo no he parado de estudiar para ampliar y mejorar mis horizontes y trabajar en buscar trabajo que, por desgracia, como muchos de vosotros sabréis de primera mano, es una ardua tarea.

Lo cierto es que ofertas de trabajo de verdad me he encontrado pocas. Muy pocas en las que invertir el entusiasmo del que tanto hablan en El Secreto y la famosa Ley de la atracción.

Pocas han sido las ocasiones en las que pensaba “Por Dios, que me llamen, que este trabajo está hecho para mí” y, sin embargo, muuuuuchas en las que he pensado:

–           ¿Pero cómo pueden tener tanta cara?

No sólo porque pidan el “oro y el moro”-voy a usar la expresión y ya en otra ocasión me paro a divagar sobre ella, porque la verdad es que su origen debe ser curioso- a cambio de un sueldo mísero. Es que, en muuuuchas ocasiones, tras contarte todo lo que esperan de mi y las bondades del negocio, se quedan tan pichi cuando concluyen su exposición con “pero de momento no voy a poder pagarte nada, porque la verdad es que no tengo presupuesto”.

–           ¿Perrrrrrrrrrrrrrrrrdonaaaaaaaaaaaa?

A ver, que una cosa es que mi vecina me pida que le recoja al niño del cole, que yo se lo hago de mil amores, y otra que me ofrezcan trabajo a cambio de nada: ¡Eso es voluntariado! ¡No, ni eso! Porqué el voluntariado suele tener detrás un fin no lucrativo, humanitario y que parte de tu voluntad, de tu interés. ¡Lo de estos es tener mucha jeta!

Pues no os penséis que me ha pasado ni una vez, ni dos. De hecho, en los famosos portales del empleo podéis encontrar varias ofertas por el estilo sin demasiado esfuerzo.

La última vez que me pasó fue hace unas semanas. Me llamó un tipo, muy agradable, con un gran proyecto que, desde luego lo veo complejo, pero que es muy interesante. Decía que me había localizado a través de LinkedIn -eso siempre da caché- y que mi perfil le encajaba de maravilla. ¡Casi me desmayo de ilusión! (en mi pueblo se dice que se me hizo el culo Pepsicola, pero es que queda muy vulgar).

Me contó su trayectoria profesional, su proyecto, algunos cambios que había hecho sobre el mismo, también me dejó claro que sabe que en cuanto me contactó miré su perfil en LinkedIn, la web del supuesto negocio (vamos, que me tenía controlada) y terminó exponiendo qué es lo que esperaba de mí.

Bueno no, ese no fue el final. El final fue cuando me dijo que ya sólo necesitaba que le contase que qué me parecía y ver de qué forma podíamos colaborar juntos ya que pagar, pagar, no me iba a poder pagar porque no tenía dinero ¿?

–          ¡¿y entonces?!

Le dí unas cuantas vueltas a ver si es que había alguna forma de colaboración en la que yo no cobrase pero que no saliese perdiendo claramente y la verdad es que aún no he encontrado ninguna respuesta.

Una amiga me comentó días después que su marido, también periodista desempleado (ya suena casi redundante periodista en paro), se va a embarcar en un proyecto con otro amigo, en el que, de momento, saben que no tendrán beneficios, pero que creen que será muy rentable. Y entonces pensé:

–          ¡Ah! Lo que me proponía este hombre entonces –majísimo por otra parte, insisto- es un negocio, no una oferta de trabajo…

Y le volvía a dar vueltas, tal y como me pidió. Pero lo cierto es que no le conozco de nada, no tengo ninguna garantía de lo que me propone y por más que lo pienso, lo que me pide es que trabaje gratis para él, porque “así por lo menos estoy en activo.

¡Ojo! Que más sangrante que ésta última frase es cuando un medio de renombre te propone que trabajes gratis para ellos porque así, al menos, puedes demostrar que estuviste en un gran medio, que eso siempre ayuda. ¡Pero tendrán morro! ¡Qué yo #gratisnotrabajo! ¡Dignifiquemos la profesión, por Dios!

 Y no es soberbia, que propuestas de colaboración no remunerada si le he hecho yo a amigos con sus emprendedores proyectos (entiéndase que me he ofrecido a hacerles yo algún trabajillo -esto sueña aún peor- para ayudarles a despegar).

Es que, tengo la mala costumbre de comer todos los días, pagar mi hipoteca -si, soy de esas que tiene hipoteca-, vestirme dignamente y pagar todo lo que adquiero.

Para otro día dejo el porqué un periodista entrega un trabajo y no lo cobra hasta que se publica -si se publica- y cualquier persona se compra unos pantalones y los paga aunque los tenga guardados en su armario muertos de risa –¿alguien vio a unos pantalones reírse?- tooooda la vida.

  ¡¡¡ O_O !!!

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comentarios
  1. […] primer martes de mayo estrené sección (Divagando con…) y experimento con mi amigo virtual (también conocido como virutal) Benjamin Recacha. La verdad […]

  2. […] un artículo para su blog (corro un serio riesgo de repetirme como el ajo). Ella hizo otro y los colgó juntos. Al día siguiente yo hice lo propio, bajo el título ‘Gratis no trabajo’ y se me ocurrió […]

    • IkramBarcala dice:

      La verdad es que era un experimento esto de tener un invitado en el blog y para mi ha sido un gustazo.

      Preparaos todos porque ya tengo a la siguiente invitada. Es este caso una “bloggera” (no, no es influencia Aido, son resquicios de Almodóvar y sus Mujeres al borde de un ataque de nervios).

      ¿Quién será será? La respuesta el primer martes de junio en http:/lainmortalidadelcangrejo.wordpress.com ¿Esto es publicidad subliminal?

      Benjamín, tú lo vales. Estre escribir post y firmar libros no vas a tener tiempo ni para un minijob ¡Te va a tocar ampliar La Recacha!

  3. En el fondo del mar, ¡matarile!, ¿será por eso que los cangrejos prefieren las piedras, húmedas, eso si!. jaja!. Un placer compartir con vosotros.

  4. […] para su ‘Divagando con…’, sección que tuve el honor de inaugurar ayer en ‘La inmortalidad del cangrejo’, no me lo pensé ni dos segundos. En mi corta trayectoria bloguera es la primera vez que colaboro […]

  5. Una divagación muy amena, que anima a expresarse y compartir. Y al hilo de esta divagación, esta misma tarde me contaba un amigo el caso de una empleada que, contenta por encontrar un trabajo, después de mucho buscar, no sale de su asombro ante la comunicación de su jefe, anunciándoles a todos los empleados de la empresa que “se olviden de cobrar en los próximos tres meses”. (Ella lleva trabajando allí un mes). Mientras, le encarga gestiones para participar en una competición con su propio ferrari.
    Y es que ya no es cara dura de unos tipos empresarios, beneficiados de “patente de corso” por las últimas reformas laborales, es una inmoralidad sin límites. Así estamos en este país. Afortunadamente, aún tenemos inquietudes…

    • IkramBarcala dice:

      Es muy fuerte lo que cuentas Yolanda, pero tan actual y constante…

      Yo creo que todo esto de la crisis es la excusa de demasiada gente para hacer y deshacer a su antojo y que encima están respaldados por leyes a medida de sus necesidades… Así no se llega a ninguna parte, me temo.

      ¡Gracias por compartir Yolanda!

      • Ahora voy a ser frívolo, pero es que me lo has dejado a huevo (no sé si por la Meseta usáis esa expresión): querida amiga, sí que se llega a alguna parte, sí… al fondo del mar.

        • IkramBarcala dice:

          Se usa, se usa, y además se usa mucho 😉
          Sólo puedo decir una cosa: matarile rile rile
          Qué es como continua una canción popular -que no se si en Cataluña conocéis 😉 – pero que además dice claramente lo que va a pasar con este país.
          ¡Muack!

        • Conocémosla, conocémosla, y cantámosla bastante…

  6. Este tema daría para varios posts. Montones de periodistas podrían relatar sus propias experiencias en la jungla laboral, bueno, ahora más bien desierto, que es esta “santa” profesión que hemos escogido. Cuando algun@ de mis alumn@s me dice que quiere estudiar Periodismo mi primera tentación es decirle que se lo piense mejor, pero me reprimo porque iría en contra de mis propias ideas: que cada uno trabaje en lo que más le gusta. El problema es que, sin contactos, como periodista estás condenado a la indigencia laboral. Saludos y mil gracias por confiar en mi “pluma”!

    • IkramBarcala dice:

      ¡Gracias a ti, Benjamín! Es un auténtico honor.
      En una ocasión, en una clase repleta de “veteranos de esta guerra que es el periodismo actual” lo que nos llegamos a plantear es porqué continúa habiendo una facultad de periodismo que arroja cada año a miles de profesionales entusiasmados a una realidad que ni les reconoce su valor ni les permite desarrollarse… #sinperiodistasnohayperiodismo #sinperiodismonohaydemocracia

Y a ti ¿Qué te parece?

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