La fiesta del pijama o “Aquí no hay quien duerma”

Publicado: 22/05/2013 en Divagaciones
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Mi hija ya tiene ocho años. Y eso significa que está en una edad en la que la tierna niña empieza a cambiar y a querer salir y a hacer cosas diferentes a las que simplemente le proponemos los papis.Vela del número ocho

Nos encontramos en el momento en el que lo más guay es irse a dormir a casa de una amiga o que ella se venga a dormir a su casa. Eso mola, ya lo sabemos todos.

A Lucía en concreto le tira más que sea la otra niña la que se venga a casa y os juro que no tengo muy claro por qué.

¡Vaya una forma más tonta y esforzada de dejar de tener amigas!

¡Si  fuese por un mal entendido o por la rivalidad por las mates!

Vaaale, seamos realistas:

¡Si fuese por un chico o por otra amiga!

¡o porque, aunque ella no lo crea, Lucia es la más rápida de la clase! ..pues vale… ¡¿Pero molestarse en invitarla a dormir a casa para que no te vuelva a hablar?! ¡Ay, hija! ¡Qué no merece la pena!

A ver -como estaréis intuyendo- venir a mi casa a dormir es como intentarlo hacer en el Pasaje del Terror del Parque de Atracciones.

No, no tengo telarañas en el pasillo –creo-y ni vestimos con ropa harapienta, y tampoco es para tanto cuando me desmaquillo. Pero cuando toca dormir, en esta casa hay un amplio abanico de ruidos que convierten en insomne al más pintado.

De entrada, el pequeñajo de la familia es duro de pelar en este tema. Con la historia del cambio de hora, de que hay más luz y se oye a los niños jugar fuera, etc. lo de acostarle a las 20:30 no es más que un lejano recuerdo.

Dibujo en blanco y negro de cara de niño dormido con chupete

En cualquier caso, puntualizo que hablaba de acostarle, qué conseguir que se duerma es, textualmente, otro cantar.

El otro día estuvo cantando hasta las mil y monas las vocales, eso sí, con el orden y pronunciación que Dios le dio a entender (o con el que, sus escasos dos años y medio, y su lengua de trapo le permitieron).

Como os podéis imaginar, tras dos horas, las vocales se nos quedaron cortas y hubiésemos deseado que en vez de cinco, fuesen veintisiete, aunque sólo fuese para que el repertorio variase un poco más.

Ya, una vez que el pitufo se hace a la idea de que hay que dormir, viene el “momento agua”. Y es que, es poner la cabeza en la almohada y entrarle una sed insoportable que se renueva cada tres minutos. Y claro, a la tercera vez sientes que te toma el pelo -aunque lo cierto es que el niño bebe, luego sed parece que sí hay-. No sé, siempre me queda la duda…

En cualquier caso ¡doy gracias a Dios de que aún lleve pañal! porque si a la ingesta de medio litro de agua nada más acostarse tuviésemos que sumar con su evacuación, me cortaría las venas para usarlas de liana y huir de casa!

Y cuando parece que la criaturita ya no tiene más sed, la mantita que le cubre ha dejado de escaparse, el saco de dormir de expulsarle fuera y la almohada no se ha caído más de la cuna (y mira que es difícil que una almohada se caiga ella solita de una cuna -sí cuna, de las de los barrotes-)… pues cuando parece que por ahí está todo en calma y el duende del bosque ha dejado dormir a la princesa, viene el momento “terrores nocturnos”.

En torno a la hora y media de acostarse, Lucia suele tener unas pesadillas absolutamente terribles que la hacen gritar y llorar desconsoladamente y que dura lo suficiente como para que a un novato en la materia se le salga el corazón por la boca. ¡Me río yo de La Niña del Exorcista!

El día que está tranquila igual sólo le da por darse un paseito por la casa, intentar meterse en el armario (si hija, yo también quería un vestidor, pero la casa no da para más) y cuando la vuelves a conseguir calmar, su hermano llora desconsolado como si se acabase el mundo.

Chupete azul¡Tras hacer cinco metros en dos milésimas de segundo para llegar hasta él, compruebas que ha sucedido algo realmente espantoso! ¡Terrible! ¡¡¡El chupete se ha salido de la boca y duerme irresponsablemente al lado de su nariz!!!

El porqué él mismo no alarga la mano y se lo mete en la boca es uno de los misterios sin resolver de “La vida nocturna de mi casa” (léase con entonación tenebrosa que da muuuucho muuucho miedo).

Cuando pasa esto, lo habitual es que Lucas esté intentado abrir los ojos para buscarlo, pero he de confesar que, la semana pasada, cuando subimos corriendo para que no se despertase del todo y no despertase a su hermana, lo que nos encontramos no era a un niño adormilado buscando su tete. El muy bribón había dado un golpe con el chupete en la cuna para que creyésemos que se había caído y luego, sin ningún pudor, se reía de nosotros y meneaba su botín bien atesorado delante de nuestras narices. Ya, no digáis nada. Si con dos años nos toma el pelo así, con 16 nos echa de casa, se trae a la churri y nos amplia la hipoteca para comprarse un deportivo…

En fin, volvamos a las noches de la actualidad y a ver si llegarnos a contar los desvelos de los 16.

Los momentos llanto, chupete, agua, terrores nocturnos y demás se pueden repetir hasta el infinito y más allá. Y cuando ya parece que todo está en calma y toca dormir… Le toca el turno a la perra. Empieza por deambular por la planta baja, exquisitamente decorada con un suelo de madera que se convierte en una maravillosa pista de baile para ella. En ese momento, sus patitas, tan discretas el resto del día, son a Lolita como los zapatos de claqué de Fred Astaire. Gracias a Dios el presupuesto y la valentía ante las reformas no nos dio para poner tarima también en la planta de los dormitorios.

Al final, entre pitos y flautas, soy la última en dormirse y cuando parece que ya he cogido la postura, mi contraparte empieza a interpretar la 5º Sinfonía de los Ronquidos –sí, cariño lo sé, tu no roncas, respiras fuerte-.

¡JaPrimer plano de perro

Entre medias, Lucía tiene otra pesadilla, Lucas vuelve a perder el tete y Lolita… Loliiiiiita da vueltas ruidosamente en su colchón, como si estuviese ahuecándolo o estuviese buscando la posición que no acaba de encontrar y cuando la encuentra…

¡LE HACE LOS COROS A SU DUEÑO Y SE PONE A RONCAR COMO UN ELEFANTE!

¡¿Pero cómo es posible que una perra tan chica haga  tanto ruido?!

De esto pondría un podcast, que lo tengo, pero parece una psicofonía y no quiero acojonar a los tres lectores que me quedan.

Así que, hija mía ¿Para qué quieres que venga nadie a dormir a casa? ¡Si te va a odiar! ¡Si en esta casa no hay quien duerma!

Sinceramente, creo que es mejor que aplaces este tipo de citas –bueno, si se trata de citas, aplaza todas-, que la invites a comer o que te vayas tú a casa de tu amiga. Y si se estira un poquito, de paso me lleváis a mí, a ver si descanso un poquito  😉

Por cierto, ayer Lucía me dijo que una amiga suya quería regalarle una cría de conejo y me daban ganas de preguntarle ¿y tu que harás por las noches? por si había suerte y contestaba “Dormir y callar, dormir y callar“.

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comentarios
  1. grojol dice:

    LLego un poco tarde a comentar esta maravilla, y de rebote -como sabes-, y tengo que comunicarte que que me he reído… hasta las lágrimas. Espero que esas noches hayan mejorado para tí o, al menos, te hayas acostumbrado a semejante movida. Lo que ocurre -esto es la voz de la experiencia- es que estas rachas pasan… y luego vendrán otras… -aunque ya lo intuyes- ¡adolescencia!

  2. […] ya sabréis los que me seguís desde hace más tiempo yo tengo una perrita. Un chucho con pedigrí y mucho amor (por dar y por recibir). Por eso, cuando veo un perroguía y […]

  3. Aludido dice:

    Bueno,bueno, bueno. Hoy aludido 100%. Gracias a Dios que duermo como un bebe y que tengo el botón de “sueño on” en la nuca. Pero aun así… :
    – Mensaje a altas horas de “tirorin” del puñetero iphone que te taladra el cerebelo, no aptos para gente con problemas cardíacos.
    – Tecleo en el portátil… que dices … lo esta fingiendo, no puede escribir tan deprisa.
    – Portátil 2: El pobre ya esta en la cuarta edad, pero cuando arranca el ventilador , te da la sensación de que algo de la NASA esta arrancando en tu cama. y da miedito.
    Reconozco que “mis respiraciones fuertes” tienen que ser insoportables, pero si tuviera un botón de “ronquidos off” lo pondría.

    • IkramBarcala dice:

      Querido Sr. Aludido,

      Me remito a usted para indicarle que la sección de reclamaciones se encuentra al fondo a la derecha. Le ruego se dirija a este departamento en donde le indicarán como puede cursar todas sus quejas.

      Por otra parte, con respecto a lo de dormir como un bebé, permitame recomendarle la lectura de https://lainmortalidadelcangrejo.wordpress.com/?s=Como+un+beb%C3%A9 en el que creo que le aclarará algunos conceptos sobre este tema.

      Sin más, reciba un cordial saludo,

      La Dirección

      • Tras el comentario de Aludido me surge una pregunta bastante “inshidiosha”… ¿No serás una de esas cangrejas periodistas que sólo cuenta lo que le interesa…? Estooo, pues sí, ya me voy… Fue un placer conocerte. Te deseo lo mejor. Hasta otra…

        • IkramBarcala dice:

          ¡Qué va! Si el Sr. Aludido, -al que tampoco conozco de nada ;)- lo ha reconocido: tiene un botón para dormir como un bebé que le deja KO. El problema es que como nunca ha estado despierto por la noche con un bebé y parece que no leyó el post que le recomendé, no sabe de lo incongruente de esa expresión!

  4. Y yo que me quejaba porque hasta hace 4 días Albert se despertaba cada noche… No has pensado mudarte una temporadita a un sitio tranquilo como, digamos, Afganistán? Tú no te preocupes, que en unos añitos los niños se independizan (en no más de 30) y podrás volver a disfrutar de largas noches en los brazos de Morfeo… Para las respiraciones fuertes no tengo remedio…

    • IkramBarcala dice:

      ¡Si es que la gente se queja de vicio! Lo de Afganistán no estaba en mis planes pero si irme a casa de una vecina o a un hotel aquí al lado para hacer una cura de sueño, la verdad. Y lo malo es que estos son los mejores desvelos que me esperan porque cuando lleguen los de los 16 y los 23 y los… no se como lo voy a llevar. Siempre pensé en un internado para la etapa dura de la adolescencia pero es que lo de “Ojos que no ven…” no me lo acabo de creer.
      Las respiraciones fuertes, a veces me tienta aplicar el “método almohada”, pero luego pienso que igual es un poco bestia. Es que ya le he cogido cariño ¿sabes? 😉

Y a ti ¿Qué te parece?

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