Ya os conté el porqué este blog se llama La inmortalidad del cangrejo, pero ¿Sabes de dónde viene ese dicho?

A mí es algo que me intriga, como la mayoría de las frases populares que tengo tan interiorizadas en mi vocabulario y  que, cuando me oigo decirlas, me doy cuenta de que no suelen tener ni pies ni cabeza -no comment-.

Con respecto a “La inmortalidad del cangrejo”, he encontrado dos explicaciones diferentes: una muy sencillita -y con poca base, creo- y otra que parece más científica.

1ª versión: Aparentemente los cangrejos somos todos iguales ¡¡O_O!! ó muy similares dentro de nuestra propia especie, por lo que parece que los humanos tienden a no diferenciarnos y no saber cuando es uno y cuando es otro.

Se supone entonces que es como si fuésemos una especie sin fin, en la que un padre no se distingue de un hijo y siempre da la sensación de que la historia no es que se repita, es que es la misma una y otra vez.

Foto de un cangrejo araña

Cangrejo araña. Si éste se parece en algo a mí, que venga Dios y lo vea.
¡Uagh! ¡Qué asquito me da aquí mi primo!

Como os imaginaréis, esta versión ni me convence, ni me agrada ni un poquito.

Por esta regla de tres, para los negros todos los blancos serían inmortales y para la mayoría de los blancos lo serían los asiáticos, por ejemplo-, que con frecuencia tanto nos cuesta identificar.

Es un poco denigrante restarle la identidad a un ser hasta el punto de no saber si es él o un descendiente. De si está vivo o murió y el que tienes delante de las narices es un vecino de concha… 

2ª versión. Los cangrejos, al igual que sucede con otros muchos animales, tienen un exoesqueleto. Es decir, que sucede al contrario que con los humanos, que en vez de tener un esqueleto como base, cubierto de distintas capas más flexibles (carne, piel y esas cosas), en los cangrejos el esqueleto recubre todo, como una especie de armadura, protegiendo así el cuerpo.

El problema es que, cuando el cangrejo crece, es decir, cuando crecen sus órganos, ésta armadura se le queda pequeña, por lo que debe despojarse de ella y generar una nueva, más grande, sobre su cuerpo. Así que, se supone que cuando la gente veía este proceso en el que un cangrejo abría su cuerpo viejo y salía de él con uno nuevo, más sano y grande, podían llegar a pensar que se trataba de una regeneración que le permitía comenzar de nuevo sin haber muerto, conservándose así siempre jóvenes… Pero digo yo que esto es realmente como un pelling a lo bestia, pero que el corazón y demás no lo estrenan tras cada mutación ¿no?

Qué los cangrejos no son inmortales dan fe las miles y miles de paellas y sopas de pescado que se están zampando estos días, sobre todo en Levante. Pero al menos, es una versión más poética y con un poquito más de sentido común. ¿Has oído tu alguna otra explicación al respecto?

La verdad es que yo, como imagino que os pasa a la mayoría de los que me leéis, tengo mis procesos cangrejiles y llega un momento en el que mi desarrollo me obliga a salir de esta coraza para crear una nueva que se va formando con el paso del tiempo y la experiencia. Aunque no tengo nada claro que cada vez que ocurre esto tenga una apariencia más joven. ¿A ti te pasa?

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comentarios
  1. […] unos días leía en el blog La inmortalidad del cangrejo un post sobre el origen del nombre del blog y mientras lo leía pensaba que hay mucha gente que se mueve, en las Redes Sociales, como los […]

  2. David Gómez dice:

    De vuelta por aquí,
    el próximo sábado a eso de las 20:00 (minuto arriba o abajo) ya podrás saber qué se me ocurrio entre champiñones y cangrejos.

    Nos leemos.

  3. David Gómez dice:

    Es interesante que para poder seguir adelante, el cangrejo deba abandonar la seguridad de su coraza y exponerse con una coraza blanda que aunque no le aporta protección le permite crecer. Pero, al poco de dar el paso y arriesgarse, se encuentra más grande y con una nueva coraza aún más fuerte.

    Como dice Benjamín excelente metáfora.

  4. Qué bonita metáfora te ha quedado para cerrar el post. Lo de rejuvenecer me temo que en los humanos va a ser que no. En las cangrejas como tú, pues ni idea la verdad. Eso sí, ten cuidadín, que como estés muy espléndida el día menos pensado acabas en una cazuela…
    Creo que es bueno ir renovando la coraza, ser capaz de adaptarse a las circunstancias que se nos presentan y, a la vez, ser capaz de moldear esas circunstancias. Vivir siempre refugiado en el mismo exoesqueleto al final nos hace encoger y que, en lugar de crecer, nos vayamos haciendo más pequeñitos y rancios. Un abrazo!

    • IkramBarcala dice:

      Lo de la cazuela me lo temía… Cuando entró en un restaurante creo que no me miran como a la clienta que doy… Así que me voy renovando la coraza pero sin perder la esencia que te da la vida.

      Besote!!

  5. Aludido dice:

    Fuente Wikipedia:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Pensar_en_la_inmortalidad_del_cangrejo
    La inmortalidad del cangrejo se basa en que el cangrejo no tiene conciencia de sí mismo, y por lo tanto, tampoco tiene conciencia de que su existencia acabará. Desde su punto de vista, y a todo efecto práctico para él mismo, el cangrejo es inmortal.
    Un segundo significado se basa en que, como el cangrejo no tiene conciencia de sí mismo, todos los cangrejos son, desde el punto de vista de quien los ve, el mismo. Son iguales, saben lo mismo, hacen lo mismo, etc., no hay ningún conocimiento que permita a un cangrejo ser distinto al otro, por lo que todos son uno.

Y a ti ¿Qué te parece?

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