Pesadilla al volante

Publicado: 22/11/2013 en Divagaciones
Etiquetas:, ,

Un par de días después y algo más descansada, creo que es el momento de divagar sobre mi pesadilla del martes noche. Por si no lo habéis notado, estas divagaciones son, en muchos casos una especie de terapia: me ayudar a clarificar mis ideas y a sacar conclusiones.

El martes era un día muy tenso para mi. Realizaba mi primer viaje de trabajo en esta nueva aventura en la que estoy, pero sobre todo, me obligaba a afrontar un reto que, posiblemente, la mayoría no entenderéis como tal: hacer en coche una ruta fuera de mi rutina.

Realmente, de los 500 km que haría ese día yo sólo debía conducir 100. pero para mí era toda una aventura. El primer tramo me tuvo en vilo toda la noche, que pasé casi en vela repasando una y otra vez cada salida que debía de coger. Me preocupaba especialmente dar mucha vuelta y llegar tarde al punto en el que debía encontrarme con mi jefa para seguir el camino.

Todo fue bien. Me salte una salida. Cogí la siguiente. Di un poco más de vuelta, pero como soy cangreja previsora, llegué a tiempo.

Cambio de coche. 200 km más. Día duro de trabajo y frío con reiterados mensajes que me iban minando la moral y vuelta al punto en el que dejé mi coche después de recorrer los 200 km de rigor de vuelta.

En ese punto ya estaba agotada hasta el extremo, puesto que a mi noche en vela y el día duro de trabajo había que sumarle el madrugón (¿o levantarse a las 5:30 am es todavía trasnochar?).

Cuando cogí el coche comprobé que, como ya me imaginaba, el GPS no funcionaba (aún que mi chico no lo reconozca, está roto y es como no tener nada). Pero para colmo, mi súper teléfono guay que vale para todo, hasta para escribir en mi blog, no tenía batería, había agotado la tarifa contratada de datos y no tenía cobertura. Vamos, que era tan útil como una patata en la guantera.

Bueeeeno, pues a la aventura. No puede ser tan difícil.

Yo, no soy precisamente un crack al volante. Me da mucho miedo porque no veo bien y eso me ha hecho también tener poca práctica. Pero en este caso, me había dicho que no había que ponerse límites a uno mismo y por eso acepte el plan de viaje.

Sin embargo, lo que hasta el momento creía que era una cobardía pude comprobar que era un acto de sensatez. Cuando salí a la carretera dispuesta a llegar a la autovía que me llevaría hasta la carretera de circunvalación fui consciente de que aquello difícilmente iba a tener un buen final.

Era de noche cerrada en una vía apagada por la crisis. En la carretera había lo que llaman tráfico fluido pero de gente con demasiada prisa y yo no era capaz de enfocar la vista para leer la señalización con suficiente rapidez como para que me diese tiempo a tomar la salida correcta sin queme embistiesen.

Y así transcurrió la siguiente hora ente lágrimas y la incertidumbre de saber si sería un infarto o un golpe lo que acabaría con esa pesadilla. Escalextrics, adelantamientos impacientes, polígonos industriales y kilómetros y más quilómetros iban acabando con la poca energía me quedaba mientras rezaba por poder volver a ver la sonrisa de mis niños.

Más de 60 minutos infernales que empezaron a ver la salida al otro lado del túnel cuando encontré a ese buen samaritano que nunca podrá saber cuanto se lo agradezco.

Una vez encontrado el camino correcto sólo quedaba contar con la energía necesaria para afrontar esos otros 50 kilómetros.

En la vida había pasado tanto miedo y tanta impotencia.

Esta pesadilla me ha servido para dos cosas: reconfirmarme que siempre hay gente dispuesta a ayudar y que hay cosas que no puedo hacer, me guste o no. Cuento con una discapacidad visual solventada con bastante efectividad con unas lentillas de las que ya os he hablado. Sin embargo, siempre he pensado en que mientras pudiese ponerme las lentillas, podía hacer una vida absolutamente normal y lo cierto es que no. Hay cosas que no puedo hacer y conducir de noche es una de ellas.

Y no es miedo. Es prudencia.

Ahora, voy a cerrar este capítulo llevando bien aprendida la lección -y me voy a por un GPS nuevo 😉 -.

Anuncios
comentarios
  1. cristinafra dice:

    Madre mía, vaya momento pasastes. Y te admiro por como lo afrontastes.
    Un fuerte abrazo
    Cristina

  2. ¿500 km en un día? No veas… Con o sin discapacidad visual me parece una burrada. Bueno, ya pasó todo y afortunadamente pudiste regresar a tu refugio a salvo de depredadores. Mi curiosidad ha quedado plenamente satisfecha. Menos mal que la odisea tuvo final feliz. Un abrazo!

  3. Chojesús dice:

    ¡¡¡ATENCION, ATENCION: A TODAS LAS UNIDADES DE PATRULLAJE AEREO QUE SUSPENDAN SU MISION”
    Ya ha sido descubierto el objeto extraño que sobrevoló las Islas Canarias el pasado martes por la noche. No se trataba de ningún ovni, era Ikram con su coche que estaba más perdida que el Gobierno. Se dice que también fue vista por Sestao, Vigo, Lloret de Mar, Cala Bona y Agadir. jeje
    Yo me troncho contigo. Para la próxima te apunto de copilota mía para el Rallye de España.
    ¡Pobrecilla! casi das la vuelta al mundo en una noche y no en ochenta días.
    Perdona la broma, Ikram, es que te aprecio y seguro que no me lo tendrás en cuenta.
    Un besote. Ah, y al agua del limpiaparabrisas no hay que ponerle la Arielita.

  4. Me parece genial que saques conclusiones de experiencias tan traumáticas (lo que es traumático lo sabe cada uno, no hay una escala que valga para todos).

    Pero claro, ahora tienes el problema de no conducir de noche… quizás estos geniales tipos que he conocido hace poco puedan ayudarte, o al menos te echas unas risas! Un besete!

    • IkramBarcala dice:

      Jajajaja! Es genial!!! Aunque es casi una risa histérica porque no hay que olvidar que por desgracia se lo creen.

      ¡Qué alegría saber de ti! ¿Qué pasa con tus Crónicas? ¡Vuelve, que necesito esa dosis de humor!

      Bss!

      • jeje, sí, pero está genial que haya surgido esta crítica tan ácida y tan sanota, es de las pocas veces que saudíes (hombres!) se posicionan tan visiblemente a favor de los derechos de la mujer saudí.

        Mis crónicas bien, gracias, ayer salió otra del horno, y esta semana viene un tour por el desierto! Beso!

  5. Damabel dice:

    Yo pasé por una situación parecida, sólo parecida, porque era de día….no me quiero imaginar si me pasa de noche…. Cuando mi chico aún estaba en Madrid, empecé a ir algunos findes hasta allí, a la capital, yo que soy de pueblo como las amapolas….. El primer día llegué bien, pero la vuelta….. Me perdí, no cogí la salida adecuada y estuve más 1 hora de reloj dando vueltas por Madrid, circunvalaciones una y otra vez, di tooooda la vuelta a la M30…lo pasé fatal, porque en esos casos, SIEMPRE SIEMPRE el móvil se queda sin batería. No conozco NADA de Madrid, así que estaba completamente desorientada…. En fin, una odisea. Y por supuesto, llegué tarde a trabajar y suuuuuuper estresada…

Y a ti ¿Qué te parece?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s