“¡Vaya día! Hoy que nos habían montado los puestos de trabajo en el recinto exterior, tiene pintada de que va caer la del pulpo. ¡Es lo que tiene trabajar en un sitio tan moderno! Ahora toca esperar a que el equipo de informática traslade todo, de nuevo, hasta el interior de la oficina.

Imagino que este es el típico momento en el que todos aprovechan para hacer sus recaditos personales, tomar un cafelillo o charlar distendidos con otros compañeros.. Pero yo, llevo tan poco tiempo en el trabajo, que no tengo aún demasiado que compartir con ellos. Bueno, para ser exactos, es que no tengo claro quien es quien y no sé si ellos han reparado ni siquiera en mi existencia…. Además, este punto novato en el puesto se paga con lentitud y falta de eficacia. Sin embargo, tengo tanto por hacer… Aún me queda prácticamente todo el informe del próximo miércoles y estoy más perdida que un pulpo en un garaje.

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Venga, con agobios no se adelanta nada. Vamos a relajarnos. Un té para despejarme no me vendrá mal.

¡Bien! Parece que ya empiezan a trasladar los equipos. A ver dónde me toca hoy, porque ¡esa es otra! La historia esta de rotar la ubicación de los puestos para que haya más interacción está muy bien, muy moderno, ya lo sé, pero yo no acabo de verle el punto práctico.

A ver ¿Equipo 510? ¿510? ¡Ahí está! Pero ¿quien demonios está en mi ordenador? ¡Madre mía! ¡A ver que hago yo ahora! Si es algún superior, la lío si le pido que se quite ¡pero es que necesito ponerme ya con el dichoso informe!

Vale, dejo mis cosas a lado y voy mientras al baño. A ver si así capta la indirecta…

Sigue ahí. No puede ser.

– Hola. Perdona ¿es el tuyo, verdad? Ya nos quitamos. Es que mi hijo necesitaba unas cosas para los deberes y aún no me han montado mi equipo.

¡Toma ya! ¡Qué rostro! ¡Encima es para su hijo!

– No, no te preocupes. No pasa nada. Lo único es que, tengo un pelín de prisa por hacer unas cosillas.

– Ok. Unos minutos y está.

– Vale, voy mientras a por agua. -si me quedo aquí, lo mato ¡que cara más dura!-.

Bien, parece que se han ido. ¡No me lo creo! ¡Ha apagado el equipo! Con lo que tarda en arrancar… ¡Lo mato!

Vennnnnnga.

¡Ufh! ¡Me desespero!

Me pregunto si valdrán para algo todas estas pantallitas negras con letras. Seguro que nadie las lee. Se las podían ahorrar e ir al grano ¿no?

– Dale al intro alt sup.

– ¿Perdona?

– Que si le das a intro alt supr entras directamente y te saltas todo eso.

– ¡Ah, muchas gracias! Me has leído el pensamiento.

¡Antivirus ahora no, por Dios! ¡No es el momento!

… 3%

… 7%

… 10%

¡Señor! Voy a por chicles mientras, antes de que me dé un infarto esperando.

– ¡Hola!

– ¡Mamá! ¿Qué haces aquí?

– ¡Yo también te quiero, hija!

– ¡No, perdona! Es que nunca antes habías venido a verme al trabajo. ¿Todo bien?

– ¡Sí, perfecto! Tu padre está fuera. Aparcando. He venido a buscarte porque quiere que comamos juntos. Por nuestro inversario de bodas. Ya sabes…

– ¡Ah! ¿Si? Pero… Ahora…

– Ya, es bastante poco habitual en él. Por eso yo creo que es importante que vayamos.

– Jolín, pero es que estoy a tope. Tengo que hacer un informe, no sé ni como hacerlo y aún no he conseguido ni que arranqué el equipo.

– Ikram, yo creo que es un momento especial… Mira, nos quedamos en una de las cafeterías de aquí, para que no pierdas mucho tiempo.

– Vale. Id yendo. Ahora me acerco yo. Mira, por allí va papá. ¡Corre, que no nos ha visto y va directo hacia la otra punta!

– Venga. Tú date prisa. Vamos pidiendo. No tardes.

-Ok

Joder. Vaya mierda de ordenador. Así no hay quien avance.

Venga Ikram, relájate. ¡Que nerviosa no vas a adelantar nada!

– Mamá ¿qué es esto?

– Te he pedido esto para que al menos comas algo.

– Pero ¿ya os vais? ¿Y papá?

– Está pagandando.”

– Mami. Mami.

– ¿Qué?


– Me hago pis.

– ¡¿Qué?!

– Que me hago pis.

– Ah… Vale. Ya voy. Ves yendo tú…

¡No! ¡No! ¡Mierda!

Mi padre lleva muerto 23 años. Todo era un sueño. Todo era un sueño y yo he perdido la oportunidad de comer con él por llevarme los nervios del trabajo hasta a la cama.

Corazón de chocolate toiEste relato responde a una petición que me hizo mi amigo Jesús para el estupendo juego/concurso/encuentro de relatos organizado por Gaviotas con amor. ¡Gracias Jesús por pensar en mi! Lo que siento es que no me haya salido algo más alegre. Me imagino que no estoy en mi mejor momento.

Las bases dicen que debo invitar a seis blogs a participar, pero con el tiempo que queda no creo que tenga mucho sentido.

Espero que el relato os guste o al menos os haga meditar sobre la relativa importancia de las cosas.

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  1. […] conjunta surgió hace unos meses a raíz de un <a title=”La commida” href=”https://lainmortalidadelcangrejo.wordpress.com/2013/12/11/la-comida/&#8221; target=”_blank”><b>relato mío</b></a> que dio pie a […]

  2. […] Valentín, con o sin Corte Inglés); la divagación conjunta surgió hace unos meses a raíz de un relato mío que dio pie a conversaciones sobre el tema con Cristina; y que, nos guste o no, la muerte puede […]

  3. Tremendo sueño, y temenda desesperación, hasta yo me desespere ja ja ja

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