Divagando con… Cristina Fraga: La muerte

Publicado: 04/02/2014 en Divagando con...
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Este “Divagando con…” posiblemente parezca un poco fuera de fechas, en pleno mes del amor. Pero hay tres cosas ciertas: cualquier mes puede ser el del amor si las condiciones se dan (yo, por supuesto, voy a celebrar  San Valentín, con o sin Corte Inglés); la divagación conjunta surgió hace unos meses a raíz de un relato mío que dio pie a conversaciones sobre el tema con Cristina; y que, nos guste o no, la muerte puede aparecer en cualquier momento.

Pues dicho esto, sólo me queda agradecerle de corazón a Cristina su Divagación, que en este caso además supone una reflexión que es especialmente difícil.

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Mi padre murió cuando aún no había cumplido dieciséis años y mi hermano estaba a punto de los ocho años, que se puede decir sobre la muerte a esa edad, como nos podemos enfrentar al hecho de esta pérdida y si es una muerta súbita como lo es un infarto y entre mis manos intentandole ayudar.

Como te enfrentas a los sueños que pican a la puerta y es tu padre ó que vienen avisar que la tumba esta vacía, de esa forma te enfrentas a esa corta edad, creyendo que lo que vives no es real. Te enfrentas a la vida cuando ves que tu madre no puede enfrentarse a un trabajo nuevo que le puede dar mejor sueldo y vuelve a su media jornada y tu con dieciséis recién cumplidos te vuelves en el sueldo grande de tu casa con tu nuevo trabajo.

Con los años no me gustaban las fiestas de Navidad y las celebraciones pues por ley natural fui perdiendo primero a mi abuelo materno y después pasado los años mi abuela materna y se hacía muy latente estas faltas.

Han pasado los años primero fueron mis hijos que llenaron la casa de ruido y alegría y después han llegado los nietos y estos son los que han hecho que las celebraciones y la vida este llena de alegría.

Tengo presente a mis seres queridos, pero no con tristeza, si no, con ese recuerdo que vive en mi, en ese legado que me dejaron, en eso que me trasmitieron. Ahora yo soy la abuela y puedo trasmitir y dejar un buen recuerdo. Eso es lo importante.

Hace unos años que cuido de mi madre, esta delicada y muy mayor y me hace pensar como me enfrentare a esa pérdida, si es que la ley de la naturaleza se cumple, espero tener esa fuerza para poder sobrellevar bien esa falta, esa pérdida. Espero que tenga una vida plena.

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Miedo silencioso

A lo largo de mi vida he ido perdiendo seres queridos poco a poco, o demasiado rápido, me temo.

De muy niña, un hermano, de cuyo trance me queda, más que el dolor propio, el recuerdo imborrable de ver sufrir a mis padres, la sensación de culpabilidad de mi otro hermano y el pánico invisible a que a mis niños les pueda pasar algo, por un tonto descuido.

Después mi padre. Cuyo luto, según los especialistas en la materia aún no he superado.

Y entre medias, abuelos, tíos, amigos… Demasiada gente. Muertes de todo tipo. Fulminantes, lentas y denigrantes, voluntarias. Dolorosas todas.

De mi familia nipona aprendí que no todas las culturas se recrean en el dolor como en la española. Recordando una y otra vez lo horrible que es la vida sin el ser querido.

Las tradiciones orientales se inclinan más bien a creer que es un paso a mejor vida y sobre todo, que en su paso por esta, lo que hay que hacer es recordar todo lo positivo que nos dejó. Alegrarnos y recrearnos en lo afortunados que fuimos por haberlos tenido a nuestro lado.

Una lectura mucho más sana y positiva, creo yo, aunque prácticamente imposible de interiorizar cuando te has criado en España.

Pero todo se aprende, y yo lo intento. Porque, hoy por hoy, la realidad es que, esos familiares y amigos que se fueron, me siguen doliendo. Los sigo añorando. Los recuerdo y revivo en mi interior, eso es cierto, sin necesidad de cementerios o aniversarios. Pero me siguen doliendo y han marcado de tal forma mi vida que temo despedirme enfadada con alguien por sí no le vuelvo a ver; no guardo vestidos ni vinos para momentos especiales, por si no llegan; y sufro cada minuto que se me va, por sí no hubiese más.

Si, lo sé, no es la mejor forma de encarar la vida. Trabajo en ello.

¡Feliz martes! Disfrútalo, ya sabes…

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comentarios
  1. Crissanta dice:

    Vaya que es un tema fuerte y solo puedo desearte suerte (a ambas) con esos procesos. Yo también hago ni parte para lidiar de la manera mas sana con el tema de la muerte.

  2. Muchas gracias por compartir estas reflexiones tan difíciles para muchos, a las dos. A mí el tema de la muerte me obsesionó durante mi adolescencia y me duró hasta bien pasada la época universitaria. El concepto en sí, tengo la sensación de no haber sacado todo el provecho a unos años llenos de vitalidad, a veces muy destructiva.

    Yo he tenido más suerte, también porque mi familia es muy reducida, y “sólo” he perdido a mis abuelos, del núcleo más cercano. Llegué a la conclusión, de estas potentes que se interiorizan para ser vividas. Yo tampoco guardo vestidos o vino para ocasiones especiales… me ha costado y ha veces todavía me cuesta, pero me limito a reconocer lo especial de cada momento y si me apetece el vino y lo tengo, me lo bebo en compañía.

    Me parece muy bonito lo que dices del legado, yo así los siento también y de hecho como psicólogo he creado una técnica para reconocer esa mejor que nos gusta de los que se van en nosotros, a la vez que les dejamos marchar.

    Un abrazo a las dos, grandísimas divagaciones, muy humanas.

  3. IkramBarcala dice:

    Reblogueó esto en Salto al reversoy comentado:

    Quiero compartir con vosotros el último “Divagando con…” Esta vez sobre un tema muy duro, pero del que no podemos huir.
    Gracias Cristina Fraga por tu colaboración.
    Os invito a que compartáis con nosotros vuestras propias reflexiones.

  4. selah dice:

    Es triste, pero la muerte de “alguien” que queremos sea amigo o familiar, es una etapa muy dura que queda marcado en nuestro corazón

  5. La muerte llega de forma inesperada. Un día cualquiera toca tu puerta y todo cambia a partir de ese momento.
    Pues bien, aceptando que es parte de la vida, no deja de ser doloroso enfrentar la perdida de un ser querido pero también pienso que debemos sacar algo positivo de esta experiencia.
    Y es que uno debe valorar todo cuanto nos rodea, porque mañana puede ser tarde y a partir de este principio, debemos aprender a disfrutar el ahora y el presente. Dando lo mejor de nosotros mismos, siendo mejores personas en todo sentido y agradeciendo a un ser superior por cada segundo de nuestra existencia.
    Me encantó esta divagación, un fuerte abrazo a las dos, que entiendo vuestro sentir respecto a este tema tan doloroso pero que forma parte de la vida misma.

  6. Ejercicio valiente este ‘divagando con…’ La muerte sigue siendo un tema tabú en nuestra sociedad. Es como si hablar de ella significara llamarla o algo así, pero no podemos olvidar que la muerte forma parte de la vida, por muy doloroso que sea aceptarlo. Yo no he vivido experiencias tan terribles como las que explicáis. He perdido a abuelos, tíos y familiares de amigos, y he sentido como propio el dolor de mis amigos, primos y padres, pero nada comparable con lo que han tenido que sufrir ellos y vosotras. No pienso en la muerte con miedo, pero reconozco que me costaría muchísimo aceptar la pérdida de alguno de mis seres queridos más cercanos. En este sentido deberíamos aprender de las culturas orientales, está claro. Un fuerte abrazo a las dos.

    • IkramBarcala dice:

      Gracias Benjamín. No sé si valiente o liberador…

      Es verdad que hablar de la muerte no está bien visto, sobre todo por lo mal que la encaramos.

      ¿Sabes lo curioso? Qué en cierta ocasión en la que yo vi la muerte cara a cara, no sentí miedo. Me sentía en paz y relajada. De hecho, creo que lo peor es siempre para los que se quedan (aunque yo de momento me pido quedarme).

      Ya ves, en esto mis creencias no consiguen aliviarme demasiado. Posiblemente sea sólo egoísmo queriendo que los demás permanezcan a nuestro lado.

      Besote!

    • cristinafra dice:

      Un abrazo muy fuerte también para ti Benjamín y gracias por tu comentario.
      Cristina

  7. Hay que intentar vivir pensando en la vida. Es duro cuando te haces mayor y, los que te rodean, se van, pero no hay otra forma. Hay que vivir la vida y morir la muerte. Es tan sencillo como eso. Y tan difícil al mismo tiempo, claro.

  8. cristinafra dice:

    Buenos días Ikram. Aquí en Barcelona esta amaneciendo con un sol radiante y a sí me siento yo. Contenta y feliz de haber participado en tu espacio. A sido muy enriquecedor y bueno para mi.
    Tu participación la encuentro muy llena de sentimiento y seguro que a podido ser dura.
    Estoy de acuerdo en lo que has expresado, de la manera que otras culturas se enfrentan a la muerte. Es muy duro para nuestra cultura llegar a ello, porque pensamos que si no tenemos dolor es que nos hemos olvidado y no es así. Es muy bueno hacer el cambio y pensar en ellos como que son parte de nosotros y un buen recuerdo.
    Me ha encantado divagar contigo.
    Un abrazo y un bésalo muy fuerte 😊😊
    Cristina

    • IkramBarcala dice:

      ¡Hola Cristina! Muchas gracias a ti por querer afrontar este reto. Me alegro de que te haya ayudado. La verdad es que a esta sección le tengo especial cariño porque, con vuestras aportaciones siempre me ayudáis a ver las cosas de otra forma y a saber que otras posturas son posibles.

      Muchísimas gracias por participar y, por favor, siéntete libre de comentar todas las aportaciones que en este y en cualquier post, otros “cangrejos” vayan haciendo.

      ¡Un beso enorme!

Y a ti ¿Qué te parece?

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