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Banco de sonrisas

Hoy se me ha hecho un poquito tarde, pero no quiero dejar de lado mi recién estrenado Banco de Sonrisas.

Una nueva sección en la que recordar o dar a conocer esos gestos, a veces pequeños, en otras ocasiones de mayores dimensiones, cuyo objetivo es aportar.

Aportar sonrisas.

Aportar ayuda.

Aportar placer.

Aportar todo aquello que otro pueda necesitar, a veces incluso sin saberlo.
El jueves pasado estrenamos el Banco de Sonrisas con la Fundación Theodora que tanto hace por los niños y las familias de los niños hospitalizados, y hoy vamos con una iniciativa que también nos hace sonreír, a la vez que da a conocer y ayuda económicamente a los afectados por la fibrosis quística.

Como muchos habréis averiguado se trata del popular libro de Frases célebres de niños, que va por su tercera entrega. image

El libro en sí promete ser tan divertido como los dos anteriores y la web del programa continúa activa recogiendo esas ocurrencias de los más pequeños que van, desde las verdades absolutas, a las ocurrencias más disparatadas.

Se trata, sin duda, de una gran iniciativa de Pablo Motos y todo su equipo de El Hormiguero que nos hace reír a muchos y tener una vida más fácil a unos cuantos.

La Federación Española de Fibrosis Quística cuenta con un padrino de honor cuyas palabras de ánimo a estos enfermos os invito a leer ya que, en realidad, nos pueden servir a todos nosotros para afrontar los reveses del día a día.

Sobre la fibrosis quística no os contaré gran cosa. Sólo que es una enfermedad crónica, degenerativa, que afecta a los pulmones y al sistema digestivo y que hace la vida muy dura a quienes lo padecen y por supuesto, a quienes rodean a estos enfermos.

¿Qué os parece si cerramos el post con algunas de esas ocurrencias que tanto nos hacen reír?

¡Si conoces alguna iniciativa que creas que deba estar en este Banco de Sonrisas, sólo tienes que decirlo!

lainmortalidadelcangrejo@gmail.com

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¡Hola, Hola!

¿Cómo va ese lunes? Me temo que para muchos será un lunes más duro de lo habitual, ya que supone la vuelta a la rutina. Ojalá pudiese decir la vuelta al trabajo pero, tal y como está el patio, no me atrevo…

Para hoy he elegido como recomendación una canción que tiene más años que la Tana, pero que yo acabo de descubrir. Ya me diréis si la conocíais.

En cualquier caso, ya os aviso que en la actuación Rosemary Clooney resulta bastante sosa (a la par que atractiva) pero es una cancioncilla que a mí, además de que se me pega para todo el día (e incluso toda la semana), me pone las pilas.

A ver que os parece:

La verdad es que a esta canción llegué a través de una serie de la que ya os he hablado en más de una ocasión: Raising Hope, pero no consigo rescatar la escena en la que la abuela baila la melodía en cuestión. No tiene desperdicio ¡lo juro!

Os cejo de todas formas el vídeo promocional de la serie ¡Espero que os guste!

¡Muack!


Primer martes de mes y ¡¡¡tachan tachan!!!

¡Hoy “Divagamos con…” Almudena Fernández!

mafalda

¡Ahí es “ná”! ¡Toda una osadía por mi parte lo sé! Sólo os diré que el 80% de la culpa de mi adicción a las Redes Sociales la tiene ella. ¡Ahí queda eso!

Community Manager de distintas firmas y autora del blog La maleta de Mumu, Almu lleva ya mucho tiempo siendo una maestra en las redes sociales. Pero como me ha pillado en un día especial, no la he pedido que divague sobre el 2.0 ni nada por el estilo.

Durante un tiempo trabajamos en la misma empresa con tareas que a veces tendían a fusionarse, otras a confundirse y otras a ir contra corriente y desde entonces no hemos perdido el contacto por distintos motivos.

Pero si hay una razón por la que la he invitado a divagar conmigo, es porque es una gran bloguera y además, compartimos edad y nos enfrentamos a un paso grande (y estúpido) en nuestras vidas: ambas vamos a cumplir 40. ¡Lo siento Almu, pero no vale restarse años 😉 !

cuarentañeras

Ahora sé que cumplir 40 no es malo

almu

Pues sí. No sé cómo ha pasado, pero estoy a punto de cumplir 40. No me he dado ni cuenta. Lejos de pensar que esto es un declive, no me siento como si los tuviera. No sé quién decidiría establecer una franja abismal entre los 30 y los 40 como para llamar a los que llegamos a esta edad con esa palabra horrible de “cuarentona” ¿porqué no “cuarentañera”?

¿Os acordáis cuando preguntaban qué quieres ser de mayor? Bien, ya soy mayor. Mamá, papá, ¿qué contestaba yo a esa pregunta? Ni me acuerdo. Pero debo decir que estoy contenta con lo que soy.

¿Cómo se ha portado la vida conmigo? Creo que aquí me voy a quejar un poco. Quedarse viuda con 34 años y dos niños de 7 y 3 años no es precisamente fácil. Es el momento más difícil por el que he pasado. Pero igual que me quejo, debo agradecerle a la vida las personas que me ha puesto en el camino que me ha ayudado a superarlo, y las fuerzas que me ha dado para salir adelante y sobre todo, ver a mis hijos felices.

He cambiado la forma de ver las cosas (seguro que mis padres estarán diciendo “¿Ves? Te lo decíamos”), pero aún sigo manteniendo ese que dicen “espíritu joven” que da las ganas y las fuerzas para seguir. Me quedan muchas cosas por hacer, lugares que visitar, gente que conocer, buenos y malos tragos que pasar, mucho que aprender.

Ahora con 40 que ya sé qué es eso de “relativizar” le doy la importancia justa a cada cosa Bueeeeno vale… a veces que no me cierre una falda es un drama… pero lo acepto y no me desespero. Sé que la felicidad hay que verla en el día a día, en los momentos, aprovechar y disfrutar de lo que se tiene, disfrutarlo así, y valorarlo.

Ahora sé que cuando vienen problemas hay que ser fuerte y sereno para afrontarlos. Mirar atrás y ver que has salvado situaciones que creías imposibles es un gran motivo para celebrar.

Ahora sé que puedo vivir sola, y ser feliz. La soledad es estupenda en su punto justo. Pero también sé que prefiero poder compartir los buenos y malos momentos con alguien. Y también sé que hay que estar para ese “alguien” cuando lo necesite.

Analizando lo que hasta ahora espero sea la mitad de mi vida, creo que de todo lo que he vivido, bueno y malo, he aprendido. Pretendo ser honesta con los demás y conmigo misma, y no desgastar mis energías con quien no merezca la pena.

Ahora, con 40, me queda taaaanto por aprender. que pienso estar aquí al menos otros 40.

Cuarentañera y en proceso de asimilación

avatar cangrejo2Sí, cumplo 40 y desde hace unos días lo repito como un mantra para interiorizarlo y procesarlo.

La verdad es que hace un par de años, cuando le tocó el turno a mi chico he de decir que le resté importancia a todo lo que me decía y me pareció bastante teatrero: que si es una fecha especial, que 40 no se cumplen todos los días (obvio), qué si los amigos queremos hacer un viajecito para celebrarlo… ¡Coño, a Las Vegas no es un viajecito! ¡Lo siento amor, no le dí la importancia que tenía!

¡Ay amigo! ¡Ahora me toca a mi! Y lo llevo…

…Pues la verdad es que hasta hace unos años lo de cumplir no me importaba tanto -ojo, cumplir, que el día de mi cumple nunca me ha gustado nada- por que lo más que me podían decir es “¿Ah sí? ¡Pues no los aparentas para nada! ¿Si estás hecha una cría!”.

Pero las rubias (y sobre todo las cangrejas) tenemos algo en común (el que exteriorice cualquiera de las sandeces que se le vienen a la cabeza con la palabra “rubia” se gana un “unfolllow”) y es que, pasamos de ser unas crías a parecer unas abuelas en cuestión de segundos. Envejecemos de golpe. O al menos esa es la sensación que tengo.

Si para colmo tú intentas mentalizarte de que no pasa nada. Qué sólo es un año más ¿Qué digo? ¡un día más! qué desde ayer con 39 a hoy con 40 sólo hay unas horas de diferencia… pero vas al ginecólogo y te dice: que con tu edad ya hay ciertas pruebas que debes hacerte. Vas al oculista y te empieza a hablar de presbicia. Vas de marcha por Valencia y no hay nadie que ose a darte un flyer de una discoteca (que tengo bien claro que no iba a usar, pero la intención es lo que cuenta)… y así vas sumando detalles… pues creo que igual si es más importante lo de cumplir 40 que lo que de boquilla nos quieren hacer creer.

Para colmo el vocabulario. Pasas de ser xxxñera a xxxtona

¡Pues no me da la gana!

Pienso ser cuarentañera, cincuentañera, sesentañera y así hasta que los de la Real Academia de la Lengua les dé por denunciarme. Qué es un matiz de nada, pero no veas si duele.

Bueno en resumen, que hoy cumplo 40 (¡Gracias! ¡Gracias! Ya me siento felicitada por todos vosotros) y, como ya os conté en otro post, no puedo llevar caramelos al colegio por que es agosto; la mayoría de mis seres queridos me seguirán queriendo un montón, pero no mirarán el calendario (y mira que las alertas de los móviles hacen milagros con las memorias perdidas); y encima tendré que aguantar tres millones de veces lo de:

– ¡40 ya! ¿Y cómo lo llevas?

Mal, lo llevo Mal. ¿Cómo lo llevarías tu? Y para colmo es uno de esos momentos en los que se lleva el hacer balance y ver como ha sido este ultimo año.

Ver tus logros.

El rumbo que lleva tu vida…

Cuando era niña los señores de 40 eran eso, señores. Con autoridad. Vida estable. Casa de vacaciones. Poder adquisitivo. Claridad de ideas y de decisión sobre todos y cada uno de los matices de su vida… Y la verdad, esta no es mi situación.

Me encuentro en un momento en el que la puñetera crisis me invita a reinventarme ¡pero si yo estoy inventadísima! ¡Todo el mundo tenía claro que yo, desde siempre, he sabido lo que quería hacer con mi vida!

No tengo dos casas y a este paso voy a tener que ir como cangrejo ermitaño, buscando la que se deje alguno por ahí.

Para colmo, va una vecina y con su mejor intención, me echa las cartas y las runas y me dice que: me voy a casar (fenomenal, oiga, que esto ya huele a viejo), me voy a divorciar (pues para eso no me caso y me ahorro el pánico escénico, el vestido y el follón que se monta. Si tal, paso directamente al Viaje de Novios y el resto lo obviamos), voy a tener otro hijo (¡a mi edad! Claro, de ahí el divorcio), no voy a encontrar trabajo y me voy a quedar más sola que la una.

Fantástico ¿no? Te da una energía para seguir hacia delante apabullante! ¡Gracias Lau, la intención es lo que cuenta, lo sé, pero la próxima vez me mientes porfi!

En definitiva, la vida no es como la pensé. Ni mejor ni peor (bueno, tengo bastante claro en que podría mejorar) pero es muy diferente a lo que imaginaba y para colmo he pestañeado dos veces y se me ha pasado la mitad de mi esperanza de vida estimada… ¡Qué se me ha pasado volando! Así que, como propósito para este año (o década, no sé): disfrutar de cada instante y exprimirlo al máximo, que en dos pestañeos más me planto en los 50 y ahí si que no va a haber quien me aguante!

¿Un trocito de tarta?


Vamos a empezar la semana con algo bueno. Muy bueno.

Seguro que muchos de vosotros ya le conocéis y los que no ¡estáis tardando!

Ara Malikian

Es mi violinista preferido (sin olvidar al que tocaba en el Metro de Madrid, en Moncloa -pero esa es otra historia que ya os cuento otro día-) y creo que es una de las personas que más están haciendo por difundir la música clásica, al menos en España (y para agradecérselo recientemente le han negado la nacionalidad española 😦 -tenía que decirlo, sorry).

Es Ara Malikian o “el vilonista loquete”, como le llama mi hija de ocho años, que le sigue desde que ella tenía cuatro.

Y es que, aunque él comenta con frecuencia que realmente sólo una minoría de sus espectáculos están creados específicamente para el público infantil, lo cierto es que, en sus conciertos, en el patio de butacas podemos encontrar desde melómanos en estado puro, turistas que pasaban por allí y, sobre todo, familias completas dispuestas a pasar un gran rato.

Éste es otro de esos artistas con los que he tenido la suerte de hablar (sí, la entrevista es mía, aunque hayan tenido el mal gusto -ilegal por otra parte- de quitar mi firma transcurrido un tiempo) y he de decir que, es tan increíble en persona como en el escenario.

Seguro que los entendidos tendrán mucho que reprocharle (o no), pero no sólo toca de maravilla (para mi humilde entender), si no que además, hace cuanto está en su mano para acercar la música clásica al público en general, dejando de lado la seriedad, sobriedad e incluso la arrogancia que muchas veces arropa a este tipo de conciertos y a ciertos instrumentos. Tal y como él dice, tanta parafernalia lo único que consigue es alejar a nuevos públicos.

Reconozco que tengo debilidad por el sonido del violín y que Ara es mi violinista de cabecera, así que no podía faltar en mis recomendaciones de los lunes.

Para los que esteis en Madrid o tengáis ocasión de venir, tiene programados un par de conciertos que tienen una pinta estupenda. El resto, atentos a su calendario de actuaciones por que cambia por momentos y si no: ¡siempre nos quedarán sus grabaciones!

¡Feliz lunes!


Mi hija ya tiene ocho años. Y eso significa que está en una edad en la que la tierna niña empieza a cambiar y a querer salir y a hacer cosas diferentes a las que simplemente le proponemos los papis.Vela del número ocho

Nos encontramos en el momento en el que lo más guay es irse a dormir a casa de una amiga o que ella se venga a dormir a su casa. Eso mola, ya lo sabemos todos.

A Lucía en concreto le tira más que sea la otra niña la que se venga a casa y os juro que no tengo muy claro por qué.

¡Vaya una forma más tonta y esforzada de dejar de tener amigas!

¡Si  fuese por un mal entendido o por la rivalidad por las mates!

Vaaale, seamos realistas:

¡Si fuese por un chico o por otra amiga!

¡o porque, aunque ella no lo crea, Lucia es la más rápida de la clase! ..pues vale… ¡¿Pero molestarse en invitarla a dormir a casa para que no te vuelva a hablar?! ¡Ay, hija! ¡Qué no merece la pena!

A ver -como estaréis intuyendo- venir a mi casa a dormir es como intentarlo hacer en el Pasaje del Terror del Parque de Atracciones.

No, no tengo telarañas en el pasillo –creo-y ni vestimos con ropa harapienta, y tampoco es para tanto cuando me desmaquillo. Pero cuando toca dormir, en esta casa hay un amplio abanico de ruidos que convierten en insomne al más pintado.

De entrada, el pequeñajo de la familia es duro de pelar en este tema. Con la historia del cambio de hora, de que hay más luz y se oye a los niños jugar fuera, etc. lo de acostarle a las 20:30 no es más que un lejano recuerdo.

Dibujo en blanco y negro de cara de niño dormido con chupete

En cualquier caso, puntualizo que hablaba de acostarle, qué conseguir que se duerma es, textualmente, otro cantar.

El otro día estuvo cantando hasta las mil y monas las vocales, eso sí, con el orden y pronunciación que Dios le dio a entender (o con el que, sus escasos dos años y medio, y su lengua de trapo le permitieron).

Como os podéis imaginar, tras dos horas, las vocales se nos quedaron cortas y hubiésemos deseado que en vez de cinco, fuesen veintisiete, aunque sólo fuese para que el repertorio variase un poco más.

Ya, una vez que el pitufo se hace a la idea de que hay que dormir, viene el “momento agua”. Y es que, es poner la cabeza en la almohada y entrarle una sed insoportable que se renueva cada tres minutos. Y claro, a la tercera vez sientes que te toma el pelo -aunque lo cierto es que el niño bebe, luego sed parece que sí hay-. No sé, siempre me queda la duda…

En cualquier caso ¡doy gracias a Dios de que aún lleve pañal! porque si a la ingesta de medio litro de agua nada más acostarse tuviésemos que sumar con su evacuación, me cortaría las venas para usarlas de liana y huir de casa!

Y cuando parece que la criaturita ya no tiene más sed, la mantita que le cubre ha dejado de escaparse, el saco de dormir de expulsarle fuera y la almohada no se ha caído más de la cuna (y mira que es difícil que una almohada se caiga ella solita de una cuna -sí cuna, de las de los barrotes-)… pues cuando parece que por ahí está todo en calma y el duende del bosque ha dejado dormir a la princesa, viene el momento “terrores nocturnos”.

En torno a la hora y media de acostarse, Lucia suele tener unas pesadillas absolutamente terribles que la hacen gritar y llorar desconsoladamente y que dura lo suficiente como para que a un novato en la materia se le salga el corazón por la boca. ¡Me río yo de La Niña del Exorcista!

El día que está tranquila igual sólo le da por darse un paseito por la casa, intentar meterse en el armario (si hija, yo también quería un vestidor, pero la casa no da para más) y cuando la vuelves a conseguir calmar, su hermano llora desconsolado como si se acabase el mundo.

Chupete azul¡Tras hacer cinco metros en dos milésimas de segundo para llegar hasta él, compruebas que ha sucedido algo realmente espantoso! ¡Terrible! ¡¡¡El chupete se ha salido de la boca y duerme irresponsablemente al lado de su nariz!!!

El porqué él mismo no alarga la mano y se lo mete en la boca es uno de los misterios sin resolver de “La vida nocturna de mi casa” (léase con entonación tenebrosa que da muuuucho muuucho miedo).

Cuando pasa esto, lo habitual es que Lucas esté intentado abrir los ojos para buscarlo, pero he de confesar que, la semana pasada, cuando subimos corriendo para que no se despertase del todo y no despertase a su hermana, lo que nos encontramos no era a un niño adormilado buscando su tete. El muy bribón había dado un golpe con el chupete en la cuna para que creyésemos que se había caído y luego, sin ningún pudor, se reía de nosotros y meneaba su botín bien atesorado delante de nuestras narices. Ya, no digáis nada. Si con dos años nos toma el pelo así, con 16 nos echa de casa, se trae a la churri y nos amplia la hipoteca para comprarse un deportivo…

En fin, volvamos a las noches de la actualidad y a ver si llegarnos a contar los desvelos de los 16.

Los momentos llanto, chupete, agua, terrores nocturnos y demás se pueden repetir hasta el infinito y más allá. Y cuando ya parece que todo está en calma y toca dormir… Le toca el turno a la perra. Empieza por deambular por la planta baja, exquisitamente decorada con un suelo de madera que se convierte en una maravillosa pista de baile para ella. En ese momento, sus patitas, tan discretas el resto del día, son a Lolita como los zapatos de claqué de Fred Astaire. Gracias a Dios el presupuesto y la valentía ante las reformas no nos dio para poner tarima también en la planta de los dormitorios.

Al final, entre pitos y flautas, soy la última en dormirse y cuando parece que ya he cogido la postura, mi contraparte empieza a interpretar la 5º Sinfonía de los Ronquidos –sí, cariño lo sé, tu no roncas, respiras fuerte-.

¡JaPrimer plano de perro

Entre medias, Lucía tiene otra pesadilla, Lucas vuelve a perder el tete y Lolita… Loliiiiiita da vueltas ruidosamente en su colchón, como si estuviese ahuecándolo o estuviese buscando la posición que no acaba de encontrar y cuando la encuentra…

¡LE HACE LOS COROS A SU DUEÑO Y SE PONE A RONCAR COMO UN ELEFANTE!

¡¿Pero cómo es posible que una perra tan chica haga  tanto ruido?!

De esto pondría un podcast, que lo tengo, pero parece una psicofonía y no quiero acojonar a los tres lectores que me quedan.

Así que, hija mía ¿Para qué quieres que venga nadie a dormir a casa? ¡Si te va a odiar! ¡Si en esta casa no hay quien duerma!

Sinceramente, creo que es mejor que aplaces este tipo de citas –bueno, si se trata de citas, aplaza todas-, que la invites a comer o que te vayas tú a casa de tu amiga. Y si se estira un poquito, de paso me lleváis a mí, a ver si descanso un poquito  😉

Por cierto, ayer Lucía me dijo que una amiga suya quería regalarle una cría de conejo y me daban ganas de preguntarle ¿y tu que harás por las noches? por si había suerte y contestaba “Dormir y callar, dormir y callar“.


Discrepancias sobre quién es el auténtico Señor Cangrejo

¡Vaya, vaya! Parece que hay un pequeño conflicto en el Universo Cangrejo. @rmarquezl2011 nos manda ésta imagen del Señor Cangrejo.

Cómo veis, no tiene nada que ver con la anterior que nos enviaba Benjamín. En este caso se trata de la foto de uno los personajes de una de mis series preferidas Me llamo Earl ¡y que os recomiendo 100%!

Se trata de una serie americana de humor absurdo.

Que nadie busque conflictos de enamorados adolescentes. No hay grandes secretos por desvelar, vampiros, muertos vivientes, ni nada por el estilo.

Son, simplemente, las peripecias de un tipo bastante despreciable en origen, procedente de la Norteamérica profunda que, después de un accidente que le hace dejar de ser millonario en el mismo momento en que empezaba a serlo, decide limpiar su karma enmendando todos sus errores del pasado.

Los errores son brutales y descabellados y las soluciones… hacen realidad eso de que “a veces es peor el remedio que la enfermedad”.

Es divertida, original y le coges mucho cariño a unos personajes que, a piori, son desconcertantes.

Pues nada, si os animáis a verla o ya la conocéis, me encantará leer vuestros comentarios y saber qué os parece ésta serie. O si nos queréis recomendar alguna del estilo para relajarse y sonreír…

Y mientras, si me queréis mandar nuevos cangrejos ¡pues encantada, oiga!

¡Gracias Rubén por esta foto!


Portada de Maldito Karma, David Safier

Hay un libro que siempre recomiendo, sobre todo en esos periodos en los que nos cuesta sonreír, y que también me gustaría compartir con vosotros. Se trata de la novela Maldito Karma, de David Safier.

Sí, no es una novela histórica, ni un ensayo en profundidad sobre nada, ni un manual de autoayuda y seguramente no tendrá calidad literaria suficiente para más de uno, pero lo cierto es que yo me lo pasé genial leyéndola y, aún hoy, un par de años después, se me escapa más de una sonrisilla cuando recuerdo alguno de sus fragmentos.

No sé si tendrá algo que ver que en esta vida me haya tocado ser cangrejo

Ya me contaréis que os parece 😉