Posts etiquetados ‘Libros’


En numerosas ocasiones, me he manifestado ser casi una profética fan de los ebooks.

Cuando apenas eran un espejismo, a mi ya me parecían una maravillosa forma de tener un libro siempre a mano, con el tipo de letra perfecto, de forma ecológica, económica y sana (para mi espalda y mi vista sobre todo).

Sin embargo, las bibliotecas y las librerías continúan siendo para mí mágicos agujeros negros en los que me sumerjo y el tiempo desaparece. Una vez dentro, todo son reclamos que atrapan mi atención y, cuando me quiero dar cuenta, las horas se han esfumado sin enterarme.

Gracias a Dios, Lucía y Lucas parece que disfrutan tanto como yo entre libros, así que, desde el comienzo del pasado verano, todos los sábados “tocaba” visita a la biblioteca.

Y fue en uno de esos viajes cuando quedé atrapada por una portada.

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Sí, la bicicleta es otra de mis pasiones.

El autor, Peter Viertel (disculpen mi incultura) no me decía nada. Y la trama del libro, tampoco parecía ser muy de mi estilo. Soy una romántica empedernida que cree en el amor para toda la vida y que sufre con las historias de infidelidades como si fuesen propias.

Me gustan los finales felices en los que los protagonistas “comen perdices” hasta la eternidad.

Sin embargo, ganó la portada. Y esa portada, que en formato electrónico hubiese pasado desapercibida, ha sido el billete para mi intensísimo viaje imaginario de las últimas semanas.

Sus personajes se han fundido en mi cotidianidad como pocos. He vivido tan sumergida en sus vidas, tan atrapada en la historia, que en ocasiones me costaba olvidar que no eran reales. O al menos no formaban parte de mi realidad.

Hoy su historia se ha acabado. Al menos para mi.

Esta vez el luto por los personajes perdidos creo que me va a durar más de lo normal y que el listón queda muy alto para que me pueda enganchar de nuevo. Me siento casi como novia ultrajada que teme volver entregarse al amor (en este caso, por un libro).

¿Habrán vuelto Carl y Pam a pasear por la playa?

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¡Ay qué se me acaba el lunes sin poner mi nota positiva!

No voy a ver original, lo sé, pero estoy a punto de “disfrutar” (espero) de la serie que han hecho basándose en una novela que leí hace tiempo y me enganchó como pocas: El tiempo entre costuras de María Dueñas.

¿Estará la serie a la altura de la novela? La serie os lo cuento mañana, pero el libro es de esos que he regalado en más de una ocasión.

¿Lo has leído? ¿Te ha gustado?


Banco de sonrisas

Hoy en el Banco de Sonrisas tomo prestada una propuesta que nos hacía mi amigo “virutal” Benjamín Recacha.

Vaya por delante que la propuesta se merece el puesto que tiene por varios motivos:

– Qué si lo dice Benjamín seguro que es bueno.

– Qué el objetivo es acercar el mundo de las artes escénicas, la literatura y la fantasía a nuevos públicos, y eso siempre tendrá mi “bendición”.

– Qué desde luego el proyecto bien merece una y más sonrisas.

Es cierto que en esta sección suelo incluir iniciativas espontáneas, sin ningún fin comercial y provenientes de organismos no gubernamentales, ni comerciales, o del voluntariado. Por que, si bien a estas alturas no podemos pensar que “todo el mundo es bueno”, si es momento de creer que hay suficiente gente con buenos propósitos y preocupada por los demás como para seguir hacia delante, confiando y sonriendo a sabiendas de que este mundo merece la pena.

¡Toma ya qué sermón os he soltado!

Sorry, es la caída de la hoja que me tiene trastocada
😉

la recacha

(Llegeix aquí la versió en català)

A menudo los mejores planes son los que no han sido programados. Vas a un lugar sin demasiadas expectativas, para pasar la tarde, y acabas metido de lleno en una fiesta popular en la calle. Esto es lo que me ha pasado esta tarde de sábado.

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¿Qué tal ha empezado el otoño? ¿y la semana?

Como ya sabéis, los lunes me gusta compartir con vosotros algo que se ha cruzado en mi camino y me ha gustado. Algo que, de una manera u otra, me ha resultado gratificante. Y entre estas recomendaciones no suelen faltar los libros, que tan buenos momentos me regalan.

En este caso he dudado bastante si recomendarle o no, ya que se trata de un título que, por un lado me ha gustado mucho, pero por otro me ha resultado un poco cansino.

Portada de El monje que vendió su Ferrari de Robin SharmaMe explico. Se trata de “El monje que vendió su Ferrari” de Robin Sharma, que posiblemente muchos de vosotros ya conocéis. Es de esos libros que se catalogan de mil maneras diferentes, pero que a mi me gusta llamar de crecimiento personal.

Empiezo por lo que ha hecho que, pese a todo, este libro esté en mi sección de recomendaciones.

Hay básicamente un motivo: las grandes reflexiones que aporta. Muchas de ellas son grandes obviedades, pero que no viene mal que te las recuerden de vez en cuando.

Seguro que sabes de sobra que es muy recomendable beber, al menos, un litro y medio de agua al día y sin embargo, lo vas dejando y al final bebes lo justo, hasta que alguien te lo vuelve a recordar y te pones las pilas. Pues bien, hay muchas reflexiones con las que sucede algo parecido, siempre en un terreno más emocional o espiritual, claro está.

Un ejemplo que me encanta:

“Cada experiencia, hasta la peor, te brinda una lección”

Pues eso, que en los malos momentos, en vez de sumergirnos en el ciclo de lamentaciones en el que por propia inercia caemos, es más eficaz hacer una lectura de qué es lo que estamos aprendiendo de esa etapa, para tirar para adelante y que no vuelva a suceder.

Hay otras reflexiones que, sin embargo, no me había planteado. Por ejemplo, de la importancia de vivir de la imaginación y no de los recuerdos. Si, es obvio, me convence, pero nunca pensé en ello ni lo trabajé.

No sé, seguro que tú sacas muchas otras lecciones muy positivas.

Otra de las grandes aportaciones son la cadenas de hábitos o procesos que recomienda incorporar a la rutina para conseguir una serenidad (bueno, Robin Sharma habla de una felicidad eterna, pero yo me conformo con la serenidad).

Cuaderno de sueños hecho con decoupage

Se trata de unas cuantas estrategias que te ayudan a lograr una serie de virtudes, como puedan ser el dominio de la mente, conseguir, de forma natural, una mayor disciplina en nuestras vidas o cómo aprender a paladear el presente.

Entre todas esas prácticas o trucos, sin duda, el que más me ha gustado es el crear nuestro propio Cuaderno de sueños -que he aprovechado para hacérmelo yo misma de principio a fin con técnicas de decoupage y así sentirlo más mío aún :)-. El objetivo: clarificar cuales son nuestros verdaderos sueños/deseos para poder emprender el camino que de verdad nos lleva hasta ellos.  

Con respecto al motivo que me disuadía de recomendaros este libro: literariamente es francamente malo. El hilo argumental no se sostiene y a veces dan ganas de mandarle a paseo. Pero me quedo con las grandes reflexiones que aporta y…

 ¡Sí, os lo recomiendo!

Espero que os guste ¿lo conocías ya?


Banco de sonrisas

Hoy se me ha hecho un poquito tarde, pero no quiero dejar de lado mi recién estrenado Banco de Sonrisas.

Una nueva sección en la que recordar o dar a conocer esos gestos, a veces pequeños, en otras ocasiones de mayores dimensiones, cuyo objetivo es aportar.

Aportar sonrisas.

Aportar ayuda.

Aportar placer.

Aportar todo aquello que otro pueda necesitar, a veces incluso sin saberlo.
El jueves pasado estrenamos el Banco de Sonrisas con la Fundación Theodora que tanto hace por los niños y las familias de los niños hospitalizados, y hoy vamos con una iniciativa que también nos hace sonreír, a la vez que da a conocer y ayuda económicamente a los afectados por la fibrosis quística.

Como muchos habréis averiguado se trata del popular libro de Frases célebres de niños, que va por su tercera entrega. image

El libro en sí promete ser tan divertido como los dos anteriores y la web del programa continúa activa recogiendo esas ocurrencias de los más pequeños que van, desde las verdades absolutas, a las ocurrencias más disparatadas.

Se trata, sin duda, de una gran iniciativa de Pablo Motos y todo su equipo de El Hormiguero que nos hace reír a muchos y tener una vida más fácil a unos cuantos.

La Federación Española de Fibrosis Quística cuenta con un padrino de honor cuyas palabras de ánimo a estos enfermos os invito a leer ya que, en realidad, nos pueden servir a todos nosotros para afrontar los reveses del día a día.

Sobre la fibrosis quística no os contaré gran cosa. Sólo que es una enfermedad crónica, degenerativa, que afecta a los pulmones y al sistema digestivo y que hace la vida muy dura a quienes lo padecen y por supuesto, a quienes rodean a estos enfermos.

¿Qué os parece si cerramos el post con algunas de esas ocurrencias que tanto nos hacen reír?

¡Si conoces alguna iniciativa que creas que deba estar en este Banco de Sonrisas, sólo tienes que decirlo!

lainmortalidadelcangrejo@gmail.com


Hoy toca lectura, que para eso estamos en verano.

En estos momentos estoy (o estaba) leyendo dos libros a la vez. Cosa que, por otra parte, no suelo hacer. Me meto demasiado en cada historia y me da la impresión de que me restan demasiada energía.

Lo inevitable del amorPor un lado estoy con uno de esos libros que te hacen reflexionar sobre tu existencia. De los que leo con libreta, subrayador y banderines, y del que ya os hablaré cuando toque.

Y por otro lado, comencé no “Lo inevitable del amor” que tenía muchas ganas de leer, más por el barullo que ha montado en las Redas Sociales y porque me parece muy chocante que un libro se pueda escribir entre dos, que por lo que realmente esperaba de él.

Nuria, Juan, os pido disculpas y os muestro todos mis respetos porque realmente creía que sería una novelita para pasar el rato, sin demasiada calidad y de trama facilona y archiconocida y la verdad es que nada más lejos de la realidad.

La primera noche se me fueron 100 páginas delante de mis ojos sin enterarme y en exactamente tres sentadas más, he devorado el resto.

Pero no sólo es que me haya leído el libro en un suspiro, si no que, el tiempo que no estaba leyendo, estaba deseando encontrar un ratito para continuar.

“Lo inevitable del amor” por supuesto habla de amor, de sentimientos, pero visto desde muchos ángulos diferentes y con un especial brillo narrativo en los momentos eróticos.

El desenlace sorprende, sin duda y, aun que a mí no me cuadra demasiado, resulta bastante congruente con el resto del desarrollo.

Éste es, sin duda, uno de los libros que os recomiendo

¡Ya me contaréis!


Foto de maletas apiladas que hacen de revisteros

Mi iPhoto de hoy es el revistero de un bar de la Costa Brava.

La verdad es que todo el establecimiento estaba lleno de detalles muy curiosos, pero éste se me antojó especialmente bonito.

El revistero es una torre de maletas. El equipaje, lo que hay dentro, no son nada más -y nada menos- que historias contadas en diversas publicaciones, que bien podrían ser libros.

Creo que es una especie de metáfora de lo que es la lectura en sí: un viaje que no conoce fronteras.


El libro negro de los colores

Los lunes me dedico a compartir cosas que me gustan para ver si así se hace más ameno el día, pero con las horas que son, me dan ganas de ponerme a divagar ya directamente… 

Lo que pasa, es que mi recomendación de hoy es bastante curiosa y creo que merece la pena. Se trata de un cuento infantil sobre colores que es absolutamente negro. Como la vida de mucha gente en sentido literal. 

Se llama “El libro negro de los colores” y llegó a mis manos por pura casualidad.

Yo, en ese momento me dedicaba a contestar cartas que mandaban a otra persona (sí, ya veis, pero mi suegro sigue pensando que los Príncipes de Asturias le mandan una felicitación por Navidad cada año, de su puño y letra), y en este caso me tocaba agradecer en nombre de mi jefe que le hubiesen mandado un ejemplar de este libro. 

La verdad es que desde el minuto cero el libro me atrapó.

Reconozco que, quizás por temas personales, soy muy sensible a la discapacidad y en especial a la ceguera. ¡Un libro negro de colores!

El libro es obra de Menena Cottin y Rosana Faría y apenas son 12 páginas, absolutamente en negro, salvo una frase en blanco en cada página impar… 

Lo impactantes es el texto y que, más allá de estas letras, está la misma frase escrita en sistema Braille. Además, en las páginas pares hay una ilustración por cada frase. Eso sí, en relieve. Para que lo veas con los dedos. Para que cualquier niño -y no tan niño- pueda ver como un ciego -o invidente, que no se me ofenda nadie-. 

Ilustración de unas fresas de

Cuando vi el libro, hice la carta de agradecimiento correspondiente –seguramente con bastante más entusiasmo de lo que lo habría hecho su destinatario real, lo confieso- e intenté comprar un ejemplar, pero para mi sorpresa, algo que a mí me parecía tan maravilloso, sólo estaba a la venta en una librería de un barrio de las afueras de Barcelona, con la que no conseguí contactar. Así que, a sabiendas de que el destino de este libro era reposar en la estantería de un despacho -acompañado de otros tantos regalos- hasta la siguiente mudanza, me arme de valor y pese a que ni era lo correcto, ni desde luego una costumbre que yo practicase, le pedí a su verdadero dueño que me dejase quedármelo.

La verdad es que me miró como si estuviese flipada y me dijo que sí, que no había problema.

No dedicó mucho tiempo a pensárselo. Me imagino que le sonaba bastante absurdo que, con todas las cosas que llegaban a ese despacho, me encaprichase con ese cuento. No creo que entendiese el motivo, pero sé que eso hizo que le dedicase al menos una mirada.  

Para mí el gran valor de “El libro negro de los colores” está muy claro. Su sensibilidad. Su sencillez. Porque me hizo ponerme en el pellejo, quién sabe si de mi futuro -todos a tocar madera- y como dice Tomás comprobar que “el azul es el color del cielo cuando el sol calienta su cabeza“.

Porque para muchas personas “a las que les falta un sentido“, los colores son sensaciones. Y sin embargo, para los que sí podemos ver con los ojos, muchas veces no sentimos los mensajes que capta nuestra mirada.

PD. “El libro negro de los colores” ya se puede encontrar en librerías comerciales con cierta facilidad. Fue Premio Bolognaragazzi Nuevos Horizontes 2007. Está editado por Libros del Zorro Rojo y según The New York Times es “uno de los mejores libros ilustrados para niños de 2008“.

Curioso ¿no? Un libro ilustrado que no tiene dibujos y de colores pero todo en negro. Me imagino que sólo es cuestión de abrir nuestra mente.