Posts etiquetados ‘Niños’


IMG_4461

– Mamá, ¿cuándo nos vamos al colegio y papá al trabajo tú no te sientes sola en casa?

Lucía, 9 años

¿Y a ti quién te hablo de soledad?

¿Dónde aprendiste esos sentimientos? ¿por qué una niña que sólo debe entender de jugar y estudiar se preocupa de esas cosas?

Anuncios

Los dos grandes “titanes” de la era digital Apple y Facebook ofrecen a sus empleadas la posibilidad de congelar sus óvulos. Esta fue una de las noticias más comentadas ayer. ¡Y no es para menos! Yo aún sigo perpleja, estupefacta y, sobre todo, indignada.

logo-facebook7Se supone que la campaña es para que las mujeres no tengan que abandonar su carrera profesional para poder ser madres, lo que creo  que se traduce claramente en: “como te embaraces, te despides de seguir creciendo profesionalmente“. ¿O estoy equivocada?

Si de verdad es un incentivo para las mujeres, es que yo tengo una forma muy diferente de ver el mundo.

Te congelamos el óvulo y ya te encargas de eso más tarde, que ahora hay cosas más importantes que atender”. No sé si va acompañado también del suministro de algún tipo de poción mágica que conserve de paso intacta su energía, paciencia y vitalidad, y de paso, que proporcione una mayor longevidad con el fin de que estas madres (de óvulos congelados) puedan ser testigas -soy muy de Almodóvar– , por lo menos, de como sus hijos cambian los dientes de leche. ¿O es que la maternidad se reduce a parir criaturas? Cuanto se es una importantísima ejecutiva te embarazas, das a luz y ya te sientes realizadísima como mujer. ¿Es eso? Disculpen, yo ya soy madre, así que deduzco que nunca llegaré a nada profesionalmente.

Señores de Apple y Facebook, igual esos niños y esas madres también merecen ir al parque juntos, poder descubrir el mundo el uno de la mano del otro y disfrutar de sus primeros días del cole, a poder ser viviendo en la misma casa, no desde un geriátrico, eso sí para altos cargos directivos.

Creo que con esta medida han despreciado por completo el concepto de familia, la labor de una madre y por supuesto, la inteligencia femenina. Si no quieren perder el talento del “sexo  débil”, colaboren para que puedan compaginar sus aspiraciones profesionales con la maternidad a tiempo real.

Del padre ni se habla ¿Lo congelamos también o no hace falta?


Lunes: día de compartir cosas que me gusta.

Yo pasé años y años jugando con ellos (aunque eran de mis hermanos porque era de “chicos”, ya se sabe). Y ahora es el juguete preferido de mis hijos.

De la niña y del niño.

De la de 8 y del de 3.

Por delante de Mosters, Barbies y demás horrores actuales.

¡Han conseguido que Lucas se entretenga más de 10 minutos con un mismo juego!

¡Larga vida a los Playmobil!

20131216-222318.jpg


Y llegó el último Divagando con… del año!  La verdad es que esta a sido una aventura en la que me metí sin saber muy bien como saldría, pero la ha resultado una gozada tener cada mes a un amig@ diferente contándonos su visión sobre todo tipo de temas.

En esta ocasión nos acompaña una amiga peruana de origen y vecina de blog Rotze Mardini que, cuando la propuse participar,  enseguida me propuso un tema que a mi, particularmente, me parece apetecía interesantes: los sentimientos que nos despierta realmente la Navidad. Espero que nuestras divagaciones os aporten algo y, como siempre, estáis invitados a contarnos vuestra propia visión.

¡Muack! 

20131201-093524.jpg

rotzeVivencia y Visión de Navidad

Los cristianos de todo el mundo, esperamos con ansias la llegada de las Navidades para celebrar y recordar el nacimiento de nuestro Salvador.

La Navidad, es una fecha que guardo en mi alma con los mejores recuerdos de mi niñez en mi país y junto a mi amada familia. Esta celebración empezaba con el espíritu de compartir los preparativos para los días 24 y 25 en mi ciudad natal (Cusco – Perú), donde las familias aún conservan la costumbre de construir grandes réplicas del nacimiento de Jesús, donde cada una de ellas, hace gala de su creatividad e ingenio en esta forma de arte cusqueño y mi familia no era la excepción.

Hace 11 años mi concepto de Navidad fue empañada por una desgracia familiar, por haber acontecido días antes de esta fecha tan especial para mí, y es ahora que luego que dejara mi país hace tres años y me mudara a los Estados Unidos, veo que las cosas son muy diferentes en este lado del mundo. Me entristece ver que la navidad se haya reducido a un simple día comercial y no se vea el verdadero significado.

En mi modesta forma de ver la vida, la Navidad es la renovación de la unión familiar, el compromiso con nuestros seres queridos, la oportunidad de reconciliaciones, el compartir, el renacer el espíritu de confraternidad y agradecimiento por las cosas buenas que la vida nos da, el reavivar el espíritu de solidaridad con aquellos que necesitan una muestra de cariño y porque no, el recordar a quienes partieron de nuestro lado.

A pesar de ser una fecha un poco sombría por las circunstancias de un mal momento que pasara hace tanto tiempo, aún conservo los mejores recuerdos, el espíritu de compartir y vivir en agradecimiento por todos los momentos que la vida me regala cada día.

Mi deseo es que estas fechas sean para transmitir amor, cariño, agradecimiento y siendo cristiana (no practicante), acercarnos a Dios desde nuestro corazón, y agradecer por todo lo bueno que nos brinda cada día y compartirlo no solamente en estas fechas sino, durante todo el año, y vivir constantemente con ese espíritu.

Agradezco de corazón a Ikram Barcala por invitarme a participar en este espacio maravilloso y tenerme en consideración, me siento muy halagada.

¡Mil gracias Ikram!

Aprovecho la oportunidad para desear a todos los miembros de esta comunidad y a los lectores de este espacio, una feliz Navidad.

20131201-093846.jpg

Navidad. Navidad, dulce Navidad

La Navidad para mi es un cúmulo de sentimientos encontrados. (Uy, esto tiene pinta de parecer una redacción escolar).

De pequeña, como procedo de una familia humilde y muy muy práctica, nunca viví la “magia” que yo veía en otros hogares. Aún así me volvía loca de contenta cuando se acecaban estas fechas. Pasaba días eligiendo la ropa que me pondría y espiaba bajo las sabanas, llena de ilusión, por si conseguía oír entrar a Papá Nöel.
 
A los 17 años falleció mi padre y, como suele pasar en todos las familias en las que una silla (y un cráter en el corazón) se queda vacía, nada volvió a ser igual. La Navidad era esa fecha en la que todo el mundo tenía que estar contento por narices y con ganas de reunirse, y con ganas de cantar… Y una auténtica pesadilla para mí.
 
No existía la magia del encuentro porque siempre faltaría alguien. Además, como en mi familia no se estila lo de mostrar los sentimientos en público -ni en privado-, todos hacíamos como si nada, lo que hacía la situación aún más sangrante.
 
Sin embargo -y sé que no voy a ser muy original tampoco en esto- todo cambió cuando nació mi hija. A partir de ese momento mi pena (a la que te acostumbras, pero no desaparece) se fue camuflando entre toneladas de entusiasmo dirigido exclusivamente a conseguir que estas fechas fuesen absolutamente mágicas y llenas de ilusión. Intentando conciliar cosas que a priori no lo son: mis creencias religiosas con lo “impuesto por los grandes almacenes”. Ya sabéis, ese afán mío de celebrarlo todo: el nacimiento de Cristo y la magia y la ilusión de unos seres ficticios, con camellos incluidos, que espían a mis pequeños tras los cristales para saber si son buenos o malos.
 
Este año cuento con la nueva experiencia de tener a mi hija como cómplice (para mi gusto demasiado pronto) y de que el pequeño Lucas comienza a ser consciente de todo. Pienso exprimir hasta el último segundo de su sonrisa picara, su nerviosismo nocturno y su entusiasmo al destrozar el papel de regalo (a esa está edad lo de menos es lo que hay dentro).
 
Por lo pronto, este puente, como es tradición, pondremos el árbol y el Belén, y buscaremos piñas y palitos para adornarlo. 😉
 
¡Feliz Navidad!

20131129-125133.jpg

 

Hoy es el falso cumpleaños de mi peque.

La verdad es que no sé si tiene mucho sentido, es bueno, es malo o qué, pero es lo que me pedía el alma.

Me explico. El cumple de Lucas realmente fue ayer jueves. Pero como soy una madre trabajadora e inadaptada, no soportaba la idea de imaginar a mi peque saliendo del cole, feliz con su corona y no estar allí para abrazarle.

Se me ponía un nudo en la garganta sólo con pensar en irme a trabajar sin ni siquiera verle despierto y volver sólo con tiempo para darle la cena apresurada y acostarles. Así que, como tiene tres años (y un día) y no tiene aún una noción clara del tiempo, le he hecho creer que su cumple es hoy.

Pero no sólo eso, si no que he avisado en el cole de mi mentira y les he hecho cómplices. Y a mis hermanos. Y a mis vecinos. Incluso se lo he contado a mis compañeros de trabajo que les importa un pimiento 😦

No está bien mentir a un niño y desde luego que es un mal ejemplo para su hermana que sí se entera de todo y flipa con nosotros. Aunque he de decir que se ha mostrado muy comprensiva y ha colaborado en todo momento. Pero ¿con qué autoridad moral le digo yo ahora que no se deben decir mentiras? En unos meses descubre que el Ratoncito Pérez, Papá Noel y los Reyes Magos no existen y ahora esto. No crea que pueda rebatirle demasiado si piensa que ser padre es ser bastante mentiroso…

Bueno, volviendo al tema. Hoy he conseguido que sea ayer y pude despertar a mi peque cantando cumpleaños feliz, con tres globos, como el quería. Lo primero que hizo fue preguntar por la tarta y después asegurarse de que hoy sí iría a buscarle al cole. ¡Ay Maquiavelo, que en esta ocasión te voy a tener que dar la razón!


la foto (3)

“Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar.


Banco de sonrisas

Hoy se me ha hecho un poquito tarde, pero no quiero dejar de lado mi recién estrenado Banco de Sonrisas.

Una nueva sección en la que recordar o dar a conocer esos gestos, a veces pequeños, en otras ocasiones de mayores dimensiones, cuyo objetivo es aportar.

Aportar sonrisas.

Aportar ayuda.

Aportar placer.

Aportar todo aquello que otro pueda necesitar, a veces incluso sin saberlo.
El jueves pasado estrenamos el Banco de Sonrisas con la Fundación Theodora que tanto hace por los niños y las familias de los niños hospitalizados, y hoy vamos con una iniciativa que también nos hace sonreír, a la vez que da a conocer y ayuda económicamente a los afectados por la fibrosis quística.

Como muchos habréis averiguado se trata del popular libro de Frases célebres de niños, que va por su tercera entrega. image

El libro en sí promete ser tan divertido como los dos anteriores y la web del programa continúa activa recogiendo esas ocurrencias de los más pequeños que van, desde las verdades absolutas, a las ocurrencias más disparatadas.

Se trata, sin duda, de una gran iniciativa de Pablo Motos y todo su equipo de El Hormiguero que nos hace reír a muchos y tener una vida más fácil a unos cuantos.

La Federación Española de Fibrosis Quística cuenta con un padrino de honor cuyas palabras de ánimo a estos enfermos os invito a leer ya que, en realidad, nos pueden servir a todos nosotros para afrontar los reveses del día a día.

Sobre la fibrosis quística no os contaré gran cosa. Sólo que es una enfermedad crónica, degenerativa, que afecta a los pulmones y al sistema digestivo y que hace la vida muy dura a quienes lo padecen y por supuesto, a quienes rodean a estos enfermos.

¿Qué os parece si cerramos el post con algunas de esas ocurrencias que tanto nos hacen reír?

¡Si conoces alguna iniciativa que creas que deba estar en este Banco de Sonrisas, sólo tienes que decirlo!

lainmortalidadelcangrejo@gmail.com


flores guardeAyer mi pequeñajo terminó su época de guardería y yo me emocioné.

¡Sí, me emocioné como una pava y, su profe del año pasado -la de este es un poco más siesa- y yo, terminamos llorando como dos adolescentes y con un nudo en la garganta que no nos dejaba ni articular palabra. despedida guarde

Tampoco había mucho que decir, o por lo menos muchas cosas que no se sepan ya, aunque me hubiese gustado ser capaz de decirlas: Que muchas gracias; que entró aquí sin hablar y sin saber caminar y me llevo ya a un hombrecito; que hay que ver lo gracioso que está con los ejercicios de yoga que le has enseñado y que él mantrea con un novedoso ritmo pop; … Tantas cosas que agradecer y recordar y que la angustia y emoción del momento no nos dejó expresar…  

La verdad es que lo pienso y alucino conmigo misma. Ya me imagino que esto no dependerá de la madurez de las personas por que si no, voy apañada. 

Mientras, mi hijo, que ya de por si es bastante pasota y que no veía nada nuevo en el horizonte, seguía a su bola corriendo y trepando por los columpios de la guarde sin querer marcharse.

Nos miró un momento y alucinó. ¡Si mi hija mayor no entiende que se pueda llorar de alegría o de emoción, no voy a pedir que lo entienda un renacuajo de dos años y medio! 

Tras poner en riesgo su vida unos tres millones de veces en los 10 minutos que tardé en hacerle salir de la guarde, su profe seguía emocionada viéndole partir mientras que yo podía ver también, claramente, el bocadillo imaginario que salía de su cabeza y en el que ponía “Por Dios Lucas, que nos ha costado mucho mantenerte entero estos dos años, no la líes justo en el último momento”.

Sé que al cerrarse la puerta respiró con cierto alivio, por que mi hijo le hace sudar tinta hasta al más pintado, pero que a la vez le echará mucho de menos, por que ella es una persona muy sensible y cariñosa a la que le tengo que agradecer su atención y su cariño estos dos años -de esos que no se hacen por dinero, si no por vocación-.

Sé que le recordará con cariño porque, si bien Lucas te mantienen en vilo a cada instante, es de los que deja un vacío cuando sale por la puerta.

Y aquí estoy, con mi hombrecito que en un mes irá ya al “cole de mayores” que tanta ilusión le hace y robándole siempre que puedo todo tipo de mimos, arrumacos y besitos, porque ya se me escapa mi bebé.

Ya veis, esta vez os tocó post sentimentalón, pero es que tengo un pitufo (cacufo en su idioma) que me tiene enamoradita y un reloj que pasa muuuuuy deprisa y me roba los instantes sin piedad.  


Vamos a empezar la semana con algo bueno. Muy bueno.

Seguro que muchos de vosotros ya le conocéis y los que no ¡estáis tardando!

Ara Malikian

Es mi violinista preferido (sin olvidar al que tocaba en el Metro de Madrid, en Moncloa -pero esa es otra historia que ya os cuento otro día-) y creo que es una de las personas que más están haciendo por difundir la música clásica, al menos en España (y para agradecérselo recientemente le han negado la nacionalidad española 😦 -tenía que decirlo, sorry).

Es Ara Malikian o “el vilonista loquete”, como le llama mi hija de ocho años, que le sigue desde que ella tenía cuatro.

Y es que, aunque él comenta con frecuencia que realmente sólo una minoría de sus espectáculos están creados específicamente para el público infantil, lo cierto es que, en sus conciertos, en el patio de butacas podemos encontrar desde melómanos en estado puro, turistas que pasaban por allí y, sobre todo, familias completas dispuestas a pasar un gran rato.

Éste es otro de esos artistas con los que he tenido la suerte de hablar (sí, la entrevista es mía, aunque hayan tenido el mal gusto -ilegal por otra parte- de quitar mi firma transcurrido un tiempo) y he de decir que, es tan increíble en persona como en el escenario.

Seguro que los entendidos tendrán mucho que reprocharle (o no), pero no sólo toca de maravilla (para mi humilde entender), si no que además, hace cuanto está en su mano para acercar la música clásica al público en general, dejando de lado la seriedad, sobriedad e incluso la arrogancia que muchas veces arropa a este tipo de conciertos y a ciertos instrumentos. Tal y como él dice, tanta parafernalia lo único que consigue es alejar a nuevos públicos.

Reconozco que tengo debilidad por el sonido del violín y que Ara es mi violinista de cabecera, así que no podía faltar en mis recomendaciones de los lunes.

Para los que esteis en Madrid o tengáis ocasión de venir, tiene programados un par de conciertos que tienen una pinta estupenda. El resto, atentos a su calendario de actuaciones por que cambia por momentos y si no: ¡siempre nos quedarán sus grabaciones!

¡Feliz lunes!

El tiempo pasa volando

Publicado: 13/06/2013 en Mis iPhotos
Etiquetas:, ,

Foto borrosa de niños en el columpio

Lo sé, está movida. Es así adrede.

Para mí representa lo rápido que pasa el tiempo, sobre todo desde que ellos llegaron a mi vida.

La vitalidad. La energía de los niños.

Las vueltas que da la vida desde que naces hasta que mueres…


Post -it en el que dice:por fin es viernes. SmileHoy es viernes, así que todo el mundo debería estar más contentó que unas pascuas.

Conectas Twitter y el mensaje más leído es

-“¡¡¡¡Por fin es viernes!!!!”

Así, con muchas exclamaciones. Como de estar muy muy contento.

Yo no he conocido a nadie que no le gusten los viernes. Y si lo hay -que de todo hay en la viña del Señor-, seguro que la presión social le impide confesarlo. A ver quien es el guapo que dice :

– “No, a mi lo que me ponen son los lunes, con su vuelta a la rutina y su madrugón”.

Pues bien, a mí, por lo general, me fastidia cuando las cosas te tienen que gustar por narices. Porque a todo el mundo le gusta.

Por ejemplo, en Navidad hago un gran esfuerzo, pero la verdad es que hasta que llegaron los niños me ponían más bien nostálgica. Ahora creo que sobreactúo tanto que término por creérmelo… No, no es cierto. Es que les veo tan entusiasmados que me lo contagian.

Los cumples… Fantásticos todos… menos el mío. No por hacerme vieja, que eso se nota día a día. No es algo que pase de golpe -aunque el comentario más frecuente, y estúpido, es “¿y qué, cómo te sientes con XX?”-. Es que nunca me gustó demasiado.

Se supone que todo el mundo te llama y te felicita. Y tienes una marcha loca y una fiesta que es la pera… Pues bien, soy de principios de agosto y le pilla a todo el mundo preocupado por dónde colocar la sombrilla y con el propósito de olvidarse de relojes y calendarios ¡Y vaya si lo consiguen! ¡Hasta mi madre, que nunca va a la playa ni pone sombrilla!

Ya llevo en mis espaldas el trauma de no poder llevar nunca caramelos a clase. Eso, que tu que eres de octubre o abril no entiendes, me ha dejado marcada de por vida. Estaba esperando a tener hijos para que llevasen los caramelos más ricos del mundo y ahora resulta que eso ya ni se estila (molan más las piscinas de bolas y los hinchables) y encima está prohibido en los coles…. Y ahí sigo yo, con mi trauma sin cicatrizar y sin resarcirme.

Volviendo a los viernes. A mí personalmente, no es que me disgusten, pero no es mi día preferido. No entiendo tanto alboroto.

Para empezar, hay que madrugar igual que el resto de la semana. Los niños y el Sr. Aludido -y yo, claro- acarrean el cansancio de toda la semana con lo cual, están a la que saltan o no pueden con su alma.

Es el día que intentas dejar todo hecho (que dicho sea de paso es imposible) así que, te das una paliza para intentar luego disfrutar del fin de semana y te acuestas molido y con cierta frustración porque obviamente no lo has conseguido…

El súper esta llenó, porque todo el mundo hace lo mismo.

El parking del cole esta lleno porque ese día va papi, mami y si pegan los abuelos a por los niños, pero eso si, cada uno con su coche.

Las carreteras están llenas porque todo el mundo escapa para aprovechar el fin de semana.

¡Hasta el cesto de la ropa está lleno con todo lo que hay pendiente de lavar de esa semana!

Pues nada, que muy bien. ¡Qué feliz viernes a todos, que yo me quedo con los sábados, que por lo menos puedo remolonear en la cama, no hay cole y como el viernes parece que todo quedó solucionado -mentira cochina-, tengo todo el día para disfrutar!

Muack!


Mi hija ya tiene ocho años. Y eso significa que está en una edad en la que la tierna niña empieza a cambiar y a querer salir y a hacer cosas diferentes a las que simplemente le proponemos los papis.Vela del número ocho

Nos encontramos en el momento en el que lo más guay es irse a dormir a casa de una amiga o que ella se venga a dormir a su casa. Eso mola, ya lo sabemos todos.

A Lucía en concreto le tira más que sea la otra niña la que se venga a casa y os juro que no tengo muy claro por qué.

¡Vaya una forma más tonta y esforzada de dejar de tener amigas!

¡Si  fuese por un mal entendido o por la rivalidad por las mates!

Vaaale, seamos realistas:

¡Si fuese por un chico o por otra amiga!

¡o porque, aunque ella no lo crea, Lucia es la más rápida de la clase! ..pues vale… ¡¿Pero molestarse en invitarla a dormir a casa para que no te vuelva a hablar?! ¡Ay, hija! ¡Qué no merece la pena!

A ver -como estaréis intuyendo- venir a mi casa a dormir es como intentarlo hacer en el Pasaje del Terror del Parque de Atracciones.

No, no tengo telarañas en el pasillo –creo-y ni vestimos con ropa harapienta, y tampoco es para tanto cuando me desmaquillo. Pero cuando toca dormir, en esta casa hay un amplio abanico de ruidos que convierten en insomne al más pintado.

De entrada, el pequeñajo de la familia es duro de pelar en este tema. Con la historia del cambio de hora, de que hay más luz y se oye a los niños jugar fuera, etc. lo de acostarle a las 20:30 no es más que un lejano recuerdo.

Dibujo en blanco y negro de cara de niño dormido con chupete

En cualquier caso, puntualizo que hablaba de acostarle, qué conseguir que se duerma es, textualmente, otro cantar.

El otro día estuvo cantando hasta las mil y monas las vocales, eso sí, con el orden y pronunciación que Dios le dio a entender (o con el que, sus escasos dos años y medio, y su lengua de trapo le permitieron).

Como os podéis imaginar, tras dos horas, las vocales se nos quedaron cortas y hubiésemos deseado que en vez de cinco, fuesen veintisiete, aunque sólo fuese para que el repertorio variase un poco más.

Ya, una vez que el pitufo se hace a la idea de que hay que dormir, viene el “momento agua”. Y es que, es poner la cabeza en la almohada y entrarle una sed insoportable que se renueva cada tres minutos. Y claro, a la tercera vez sientes que te toma el pelo -aunque lo cierto es que el niño bebe, luego sed parece que sí hay-. No sé, siempre me queda la duda…

En cualquier caso ¡doy gracias a Dios de que aún lleve pañal! porque si a la ingesta de medio litro de agua nada más acostarse tuviésemos que sumar con su evacuación, me cortaría las venas para usarlas de liana y huir de casa!

Y cuando parece que la criaturita ya no tiene más sed, la mantita que le cubre ha dejado de escaparse, el saco de dormir de expulsarle fuera y la almohada no se ha caído más de la cuna (y mira que es difícil que una almohada se caiga ella solita de una cuna -sí cuna, de las de los barrotes-)… pues cuando parece que por ahí está todo en calma y el duende del bosque ha dejado dormir a la princesa, viene el momento “terrores nocturnos”.

En torno a la hora y media de acostarse, Lucia suele tener unas pesadillas absolutamente terribles que la hacen gritar y llorar desconsoladamente y que dura lo suficiente como para que a un novato en la materia se le salga el corazón por la boca. ¡Me río yo de La Niña del Exorcista!

El día que está tranquila igual sólo le da por darse un paseito por la casa, intentar meterse en el armario (si hija, yo también quería un vestidor, pero la casa no da para más) y cuando la vuelves a conseguir calmar, su hermano llora desconsolado como si se acabase el mundo.

Chupete azul¡Tras hacer cinco metros en dos milésimas de segundo para llegar hasta él, compruebas que ha sucedido algo realmente espantoso! ¡Terrible! ¡¡¡El chupete se ha salido de la boca y duerme irresponsablemente al lado de su nariz!!!

El porqué él mismo no alarga la mano y se lo mete en la boca es uno de los misterios sin resolver de “La vida nocturna de mi casa” (léase con entonación tenebrosa que da muuuucho muuucho miedo).

Cuando pasa esto, lo habitual es que Lucas esté intentado abrir los ojos para buscarlo, pero he de confesar que, la semana pasada, cuando subimos corriendo para que no se despertase del todo y no despertase a su hermana, lo que nos encontramos no era a un niño adormilado buscando su tete. El muy bribón había dado un golpe con el chupete en la cuna para que creyésemos que se había caído y luego, sin ningún pudor, se reía de nosotros y meneaba su botín bien atesorado delante de nuestras narices. Ya, no digáis nada. Si con dos años nos toma el pelo así, con 16 nos echa de casa, se trae a la churri y nos amplia la hipoteca para comprarse un deportivo…

En fin, volvamos a las noches de la actualidad y a ver si llegarnos a contar los desvelos de los 16.

Los momentos llanto, chupete, agua, terrores nocturnos y demás se pueden repetir hasta el infinito y más allá. Y cuando ya parece que todo está en calma y toca dormir… Le toca el turno a la perra. Empieza por deambular por la planta baja, exquisitamente decorada con un suelo de madera que se convierte en una maravillosa pista de baile para ella. En ese momento, sus patitas, tan discretas el resto del día, son a Lolita como los zapatos de claqué de Fred Astaire. Gracias a Dios el presupuesto y la valentía ante las reformas no nos dio para poner tarima también en la planta de los dormitorios.

Al final, entre pitos y flautas, soy la última en dormirse y cuando parece que ya he cogido la postura, mi contraparte empieza a interpretar la 5º Sinfonía de los Ronquidos –sí, cariño lo sé, tu no roncas, respiras fuerte-.

¡JaPrimer plano de perro

Entre medias, Lucía tiene otra pesadilla, Lucas vuelve a perder el tete y Lolita… Loliiiiiita da vueltas ruidosamente en su colchón, como si estuviese ahuecándolo o estuviese buscando la posición que no acaba de encontrar y cuando la encuentra…

¡LE HACE LOS COROS A SU DUEÑO Y SE PONE A RONCAR COMO UN ELEFANTE!

¡¿Pero cómo es posible que una perra tan chica haga  tanto ruido?!

De esto pondría un podcast, que lo tengo, pero parece una psicofonía y no quiero acojonar a los tres lectores que me quedan.

Así que, hija mía ¿Para qué quieres que venga nadie a dormir a casa? ¡Si te va a odiar! ¡Si en esta casa no hay quien duerma!

Sinceramente, creo que es mejor que aplaces este tipo de citas –bueno, si se trata de citas, aplaza todas-, que la invites a comer o que te vayas tú a casa de tu amiga. Y si se estira un poquito, de paso me lleváis a mí, a ver si descanso un poquito  😉

Por cierto, ayer Lucía me dijo que una amiga suya quería regalarle una cría de conejo y me daban ganas de preguntarle ¿y tu que harás por las noches? por si había suerte y contestaba “Dormir y callar, dormir y callar“.