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La lista de Schindler, El niño del pijama de rayas, Ana Frank, La vida es bella y tantas otras historias nos han contado, de primera mano, lo que le sucedió a los judíos durante la II Guerra Mundial.

Quizás por eso estamos vacunados contra el horror. Echamos alguna lagrimilla la primera vez que conocemos la historia, o incluso la  segunda. Sin embargo, la mayoría debemos reconocer que los cuerpos famélicos que las protagonizan y las cámaras de gas y los campos de exterminio son tan previsibles en sus tramas, que no nos impresionan.

Creo que no me equivoco demasiado si afirmo que, en cada nueva película, con cada nuevo libro sobre este tema, empatizamos más o menos con los protagonistas y eso hace que la historia nos duela en mayor o menor medida. Pero pocas veces nos paramos a interiorizar, a reflexionar sobre lo que realmente pasó. Y eso es lo que me ha ocurrido  precisamente con el último libro que he leído: 28 días.

28 días, toda una vida,

28 días, toda una vida,

He de decir que elegí este libro por equivocación. Me explico: tras Una bicicleta en la playa -que también tenía como fondo la II Guerra Mundial desde una perspectiva muy diferente-, me apetecía otro tipo de historia.

Y en esas estaba, buscando mi siguiente compañero de insomnio, cuando cayó en mis manos un libro de David Safier. Creo que éste es el autor de uno de los libros que más he regalado y recomendado en mi vida: Maldito Karma.

Es, la de Maldito Karma, una historia loca, divertida y que me ha dado momentos de tan absurda alegría, que lo he regalado y recomendado una y otra vez como antídoto para sobrevivir a la realidad que nos rodea.

Con ésta historia en mi memoria y con fe ciega en el escritor, elegí otro libro suyo como compañero de viajes (sin leer casi ni el título y desde luego sin ver anuncios, críticas, ni nada de nada).

Mi sorpresa fue cuando, ya teniendo el libro en mis manos, leí, casi por inercia, la sipnosis. No tenía nada que ver con lo que buscaba y creía necesitar… pero le estoy tan agradecida a Safier por Maldito Karma, que decidí darle una oportunidad para ver como se desenvolvía con un registro absolutamente distinto a lo que conocía de él.

Tu vida se basa en tus hecho

Tu vida se basa en tus hecho

La experiencia con 28 días ha sido bestial. Como libro me parece perfecto. Me gusta su prosa, el clima que crea y la frialdad y a la vez cercanía con la que nos recuerda una de las etapas más lamentables de la especie humana.

Mi ignorancia e incultura sobre los hechos que rodearon al suplicio judío me ha llevado a leer el libro sin saber que se trataba de una historia real.

La maestría de Safier ha hecho que, efectivamente, se trate de un libro duro -imposible que fuese de otra forma-, pero que, en no sé que momento me tocase una tecla mágica con la que me saltó el resorte: no es una historia más, que se mezcla y pierde entre las demás, es un legado que me ha obligado a interiorizar hasta la incredulidad lo que allí pasó.

Sí, a estas alturas de la vida, éste es el momento en el que, desde que tengo conciencia, alucino, me desgarra el descrédito, la incomprensión, sobre una masacre que nunca debió de convertirse en una historia más. A mis taitantos y después de ver mil historias basadas en hechos reales o de ficción, he topado con este libro que ha sido el que, de verdad, me ha hecho pensar en la dura realidad que tantos miles de personas vivieron 

Seguro que más de uno estará pensando que éste no es su momento para leer un libro así. Pero hay algo quiero dejar muy claro; no hay frivolidad, ni descripciones grotescas de una realidad insoportable.

Hay un lenguaje directo, que ha secuestrado mi interés al 100%, pero que no me ha atormentado la vida y eso que yo soy una llorona con título y reconocimiento.

Sí, ha habido lágrimas, en una sola ocasión, pero es que no soy de piedra (gracias a Dios). Lo que más le tengo que agradecer a 28 días es que me ha hecho ser consciente de que no es una historia, sino que es una realidad que debería ser absolutamente insoportable para el imaginario colectivo.

Sin duda, es un libro que recomiendo. No hay momento adecuado para él pero merece la pena leerlo,

Por cierto, sí, añoro a sus personajes como cada vez que soy secuestrada por un libro. Eso nunca cambia 🙂

PD2- Esto de dejarme llevar por el los impulsos a la hora de seleccionar un libro, está resultando realmente muy positivo. 

Y tú, ¿qué tipo de persona quieres ser?


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¡Ay qué se me acaba el lunes sin poner mi nota positiva!

No voy a ver original, lo sé, pero estoy a punto de “disfrutar” (espero) de la serie que han hecho basándose en una novela que leí hace tiempo y me enganchó como pocas: El tiempo entre costuras de María Dueñas.

¿Estará la serie a la altura de la novela? La serie os lo cuento mañana, pero el libro es de esos que he regalado en más de una ocasión.

¿Lo has leído? ¿Te ha gustado?


¿Qué tal ha empezado el otoño? ¿y la semana?

Como ya sabéis, los lunes me gusta compartir con vosotros algo que se ha cruzado en mi camino y me ha gustado. Algo que, de una manera u otra, me ha resultado gratificante. Y entre estas recomendaciones no suelen faltar los libros, que tan buenos momentos me regalan.

En este caso he dudado bastante si recomendarle o no, ya que se trata de un título que, por un lado me ha gustado mucho, pero por otro me ha resultado un poco cansino.

Portada de El monje que vendió su Ferrari de Robin SharmaMe explico. Se trata de “El monje que vendió su Ferrari” de Robin Sharma, que posiblemente muchos de vosotros ya conocéis. Es de esos libros que se catalogan de mil maneras diferentes, pero que a mi me gusta llamar de crecimiento personal.

Empiezo por lo que ha hecho que, pese a todo, este libro esté en mi sección de recomendaciones.

Hay básicamente un motivo: las grandes reflexiones que aporta. Muchas de ellas son grandes obviedades, pero que no viene mal que te las recuerden de vez en cuando.

Seguro que sabes de sobra que es muy recomendable beber, al menos, un litro y medio de agua al día y sin embargo, lo vas dejando y al final bebes lo justo, hasta que alguien te lo vuelve a recordar y te pones las pilas. Pues bien, hay muchas reflexiones con las que sucede algo parecido, siempre en un terreno más emocional o espiritual, claro está.

Un ejemplo que me encanta:

“Cada experiencia, hasta la peor, te brinda una lección”

Pues eso, que en los malos momentos, en vez de sumergirnos en el ciclo de lamentaciones en el que por propia inercia caemos, es más eficaz hacer una lectura de qué es lo que estamos aprendiendo de esa etapa, para tirar para adelante y que no vuelva a suceder.

Hay otras reflexiones que, sin embargo, no me había planteado. Por ejemplo, de la importancia de vivir de la imaginación y no de los recuerdos. Si, es obvio, me convence, pero nunca pensé en ello ni lo trabajé.

No sé, seguro que tú sacas muchas otras lecciones muy positivas.

Otra de las grandes aportaciones son la cadenas de hábitos o procesos que recomienda incorporar a la rutina para conseguir una serenidad (bueno, Robin Sharma habla de una felicidad eterna, pero yo me conformo con la serenidad).

Cuaderno de sueños hecho con decoupage

Se trata de unas cuantas estrategias que te ayudan a lograr una serie de virtudes, como puedan ser el dominio de la mente, conseguir, de forma natural, una mayor disciplina en nuestras vidas o cómo aprender a paladear el presente.

Entre todas esas prácticas o trucos, sin duda, el que más me ha gustado es el crear nuestro propio Cuaderno de sueños -que he aprovechado para hacérmelo yo misma de principio a fin con técnicas de decoupage y así sentirlo más mío aún :)-. El objetivo: clarificar cuales son nuestros verdaderos sueños/deseos para poder emprender el camino que de verdad nos lleva hasta ellos.  

Con respecto al motivo que me disuadía de recomendaros este libro: literariamente es francamente malo. El hilo argumental no se sostiene y a veces dan ganas de mandarle a paseo. Pero me quedo con las grandes reflexiones que aporta y…

 ¡Sí, os lo recomiendo!

Espero que os guste ¿lo conocías ya?


Portada de Alicia en el país de las maravillasComo lunes que es vamos a recordar algo positivo. Algo que me gusta y me ha hecho -y me hace- pasar buenos momentos.

En esta ocasión se trata de un libro, teóricamente infantil (yo me enamoré de él y puse como escusa a mi hija para comprarlo) pero que en realidad es, desde luego, para personas de cierta edad, entre otras cosas por lo delicada de la edición

Se trata de la versión de Alicia en el país de las maravillas de Rober Sabuda. Una adaptación desplegable del cuento original de Lewis Carroll que a mi me parece una autentica delicia. 

Aqui os adjunto algunas imágenes pero he de decir que, además de ser un cuento desplegable impresionantes, tiene texturas diferentes: el gato es aterciopelado, el juego de té tiene un tacto que bien podría ser el de la mismísima porcelana y la vegetación dista mucho del papel convencional.

Además, no sólo el elemento esencial del cuento se despliega formando un autentico escenario en 3D, si no que en cada página hay una especie de minilibro adherido, con nuevas sorpresas. 

Por cierto, yo no le voy a discutir a Carroll nada, pero si a mi me pasase todo lo que le sucede a Alicia, creo que lo llamaría más bien Alicia en el país de las pesadillas ¿no crees?

alicia 5

Interior de Alicia en el país de las maravillas


¡Hola, Hola!

¿Cómo va ese lunes? Me temo que para muchos será un lunes más duro de lo habitual, ya que supone la vuelta a la rutina. Ojalá pudiese decir la vuelta al trabajo pero, tal y como está el patio, no me atrevo…

Para hoy he elegido como recomendación una canción que tiene más años que la Tana, pero que yo acabo de descubrir. Ya me diréis si la conocíais.

En cualquier caso, ya os aviso que en la actuación Rosemary Clooney resulta bastante sosa (a la par que atractiva) pero es una cancioncilla que a mí, además de que se me pega para todo el día (e incluso toda la semana), me pone las pilas.

A ver que os parece:

La verdad es que a esta canción llegué a través de una serie de la que ya os he hablado en más de una ocasión: Raising Hope, pero no consigo rescatar la escena en la que la abuela baila la melodía en cuestión. No tiene desperdicio ¡lo juro!

Os cejo de todas formas el vídeo promocional de la serie ¡Espero que os guste!

¡Muack!


Hoy toca lectura, que para eso estamos en verano.

En estos momentos estoy (o estaba) leyendo dos libros a la vez. Cosa que, por otra parte, no suelo hacer. Me meto demasiado en cada historia y me da la impresión de que me restan demasiada energía.

Lo inevitable del amorPor un lado estoy con uno de esos libros que te hacen reflexionar sobre tu existencia. De los que leo con libreta, subrayador y banderines, y del que ya os hablaré cuando toque.

Y por otro lado, comencé no “Lo inevitable del amor” que tenía muchas ganas de leer, más por el barullo que ha montado en las Redas Sociales y porque me parece muy chocante que un libro se pueda escribir entre dos, que por lo que realmente esperaba de él.

Nuria, Juan, os pido disculpas y os muestro todos mis respetos porque realmente creía que sería una novelita para pasar el rato, sin demasiada calidad y de trama facilona y archiconocida y la verdad es que nada más lejos de la realidad.

La primera noche se me fueron 100 páginas delante de mis ojos sin enterarme y en exactamente tres sentadas más, he devorado el resto.

Pero no sólo es que me haya leído el libro en un suspiro, si no que, el tiempo que no estaba leyendo, estaba deseando encontrar un ratito para continuar.

“Lo inevitable del amor” por supuesto habla de amor, de sentimientos, pero visto desde muchos ángulos diferentes y con un especial brillo narrativo en los momentos eróticos.

El desenlace sorprende, sin duda y, aun que a mí no me cuadra demasiado, resulta bastante congruente con el resto del desarrollo.

Éste es, sin duda, uno de los libros que os recomiendo

¡Ya me contaréis!


El-Rey-Leon-Nala-y-Simba-Siento-un-nuevo-amor-en-mi

Nuevo lunes, nueva recomendación de algo que creo que os hará disfrutar: El Rey León. El Musical.

Hace siglos que se estrenó en Madrid y de hecho, ya está a punto de cerrar el telón para siempre (eso muy relativo, claro) en esta ciudad, pero no quiero dejar de recomendarlo.

Yo lo he visto hace tan solo hace unos día. Cuando ya no está de moda y no es lo que comenta todo el mundo. Y cuando, la verdad, ya había perdido todas las esperanzas de poder disfrutarlo.

La peli me gustó, aunque reconozco que es una de esas que tuvimos que censurar a la niña cuando le dio por no ver otra cosa, ya que tenía constantes pesadillas por su culpa: que si el fuego, que si las constates alusiones a la muerte del padre de la manera más descarnada… Se sabía los diálogos de memoria, pero cada vez que la veía, noche de llantos y desvelos

En cualquier caso, como no soy novata en esto del patio de butacas, ya sabia que el musical era otra cosa.

Para empezar, lo más destacado era la caracterización de los personajes, tal y como se suele hacer en el continente africano. Pero lo más importante para mí fueron las voces, esas vocesEstremecedoras. Impactantes

El poder interpretativo de los protagonistas, sobre todo del pequeño Simba, eran para quitarse el sombrero. Pero lo que helaba la sangre era ese coro de voces negras que le dan el auténtico color al musical

Pues eso, que si tenéis oportunidad, no dejéis de verlo. Yo, en cualquier caso os dejo su vídeo promocional, aunque en esto como en todo, donde esté el directo… Por cierto, en este caso si que es cierto que es para todos los públicos. Sin morbo. Sin crueldad.  

PD. Si finalmente vais, no perdáis de vista a los dos músicos de percusión de los laterales. Además de disfrutar de su estupendo trabajo y de la complicidad entre ambos, pasareis un buen rato viendo lo muchísimo que disfrutan con su trabajo ¡Así da gusto! ¡Esa energía y esa alegría se contagia! 



¡Feliz lunes!

Copas de champang brindando

Cómo aún tengo que expiar algunas culpas por mi post protestón del pasado viernes -no es mi estilo, pero es que, cuando a una le tocan la moral, le tocan la moral-, voy a comenzar hoy la semana compartiendo con vosotros una canción muuuuy especial.

Ésta ya os digo yo que no la conocéis. No es comercial. No está a la venta. No está en la lista de ninguna cadena radiofónica y seguramente no será el estilo musical de muchos de vosotros.

Compromiso

Es mi canción. Y no es que me guste mucho -qué sí, por supuesto- ni sea la protagonista de un momento chupilerendi de mi vida, sino que está hecha para mi. Qué la protagonista soy yo y hoy me apetece presumir de ello.

Autor: Sr. Aludido

¿Qué os parece?


Vamos a empezar la semana con algo bueno. Muy bueno.

Seguro que muchos de vosotros ya le conocéis y los que no ¡estáis tardando!

Ara Malikian

Es mi violinista preferido (sin olvidar al que tocaba en el Metro de Madrid, en Moncloa -pero esa es otra historia que ya os cuento otro día-) y creo que es una de las personas que más están haciendo por difundir la música clásica, al menos en España (y para agradecérselo recientemente le han negado la nacionalidad española 😦 -tenía que decirlo, sorry).

Es Ara Malikian o “el vilonista loquete”, como le llama mi hija de ocho años, que le sigue desde que ella tenía cuatro.

Y es que, aunque él comenta con frecuencia que realmente sólo una minoría de sus espectáculos están creados específicamente para el público infantil, lo cierto es que, en sus conciertos, en el patio de butacas podemos encontrar desde melómanos en estado puro, turistas que pasaban por allí y, sobre todo, familias completas dispuestas a pasar un gran rato.

Éste es otro de esos artistas con los que he tenido la suerte de hablar (sí, la entrevista es mía, aunque hayan tenido el mal gusto -ilegal por otra parte- de quitar mi firma transcurrido un tiempo) y he de decir que, es tan increíble en persona como en el escenario.

Seguro que los entendidos tendrán mucho que reprocharle (o no), pero no sólo toca de maravilla (para mi humilde entender), si no que además, hace cuanto está en su mano para acercar la música clásica al público en general, dejando de lado la seriedad, sobriedad e incluso la arrogancia que muchas veces arropa a este tipo de conciertos y a ciertos instrumentos. Tal y como él dice, tanta parafernalia lo único que consigue es alejar a nuevos públicos.

Reconozco que tengo debilidad por el sonido del violín y que Ara es mi violinista de cabecera, así que no podía faltar en mis recomendaciones de los lunes.

Para los que esteis en Madrid o tengáis ocasión de venir, tiene programados un par de conciertos que tienen una pinta estupenda. El resto, atentos a su calendario de actuaciones por que cambia por momentos y si no: ¡siempre nos quedarán sus grabaciones!

¡Feliz lunes!


barcoLunes, a sonreír y a hacer sonreír, que hay gente a la que le cuesta mucho en días como hoy.

Precisamente por ahí va mi recomendación para empezar la semana. 

Se trata de un regalo que va a dejar boquiabierto y ojiplático a su receptor, porque seguramente serán las más bonitas y espectaculares que haya visto nunca.

Y que, además,  también va a colaborar con la felicidad de muchas mujeres y niños de un lugar muy muy lejano que sólo vemos en los documentales de La 2, en “Viajeros por el Mundo” en sus distintas versiones locales y en las informaciones de turismo: Bali

Al grano. Se trata de las únicas cometas con alma del planeta. Se pueden adquirir a través dela Web de Kukinos y lo que las rodea es todo positivismo:

– Hechas gracias a un programa de integración de mujeres y niños

Cometa con forma de águila

– Con materiales absolutamente reciclados y que ayudan a mantener más limpias las playas de este paraíso.

– Fabricadas de forma artesanal y respetando la tradición de la elaboración de cometas en Bali.

Son cometas diseñadas para volar y hacer que con ellas vuele un poco más alto el futuro de mucha gente, así que, si quieres ponerle un puntito de emoción a tus escapadas al campo o la playa o tienes algún regalo pendiente que hacer, ya sabes.

La verdad es que yo tengo dos, un barco (el único barco volador que he visto en mi vida) y una mariposa y valen tanto como elementos decorativos como de cometa en sí.

¿Alguno las conocía ya? Se que también se venden en alguna tienda pero ignoro en cual.

¡Feliz lunes!

mariposa


Imagen de una foto de una de las ventanas de la casa de Salvador Dalí

Esta es una de esas imágenes que tengo grabadas en la retina, pese al tiempo que hace que la tomé: ¡13 años hará este verano -si la memoria no me falla, que a mi edad es posible;-.

Como muchos ya sabréis, es una de las ventanas de la Casa de Salvador Dalí en Port Lligat.

Sí, vuelvo con el tema. Avisé que lo haría a pesar de que parece que había a quien le desagradaba. Ya lo siento. Pero si el lunes pasado hablaba de esa Muchacha en la ventana, en esta ocasión, la protagonista es una de esas ventanas.

Cuando visité la primera vez Cadaqués me pareció que el genio, por supuesto seguía siéndolo, pero que tenía en el entorno y en el color del Mediterráneo en esa zona unos aliados a los que no podía quitar merito. Se me antojó que estando en un sitio taaaan bonito, taaaan rebosante de energía, estar inspirado tenía que resultar mucho más fácil.

Y cuando entré en su casa -que me impacto y emocionó de principio a fin- me sorprendieron especialmente esas ventanas. Esos huecos que había abierto en la pared cuyo objetivo parecía ser que el exterior entrase en la casa o conseguir así tener en la pared el más bello cuadro posible: el del mar en esa cala tan especial.

Rincón del patio de la Casa de Salvador Dalí en Cadaqués

Un cuadro dinámico. Con la vida que da el transcurrir de cada segundo y a su vez, con la calma de esas barcas tan intrínsecamente ligadas a esa ventana.

Esta es la ventana que más me gustó, sin duda. Y creo que podría poner en frente de ella una mecedora y pasar allí horas enteras acompañando al suave ritmo de las olas. Sin embargo, toda la casa estaba salpicadas de ventanas tan poco convencionales esta. Ventanas sin ventana. Sin marco. Sin picaporte. Tan sólo un cristal embebido en el muro.

Hoy os presto esta ventana que no es mía, pero que me traje en mi cámara para poder asomarme cada cierto tiempo al mar y comprobar que las barcas siguen allí y que, aunque hoy en día sé que es una zona masificada por el turismo, siempre será un un paraje con una energía especial. Una tranquilidad que invita a crear.

Prometo daros una pequeña tregua con Dalí. Esta semana me ha dado por ahí…


Portada del libro de Carlos del Amor "La vida a veces"¡Ya tenía yo ganas de recomendar este libro!

Y no porque haga mucho que lo leí. Lo acabé la semana pasada.

Pero es que, desde que supe que Carlos del Amor había escrito un libro, estaba segura de que era de los que quería tener en papel (yo soy mucho de libro electrónico. Me parece más ecológico y práctico) y que me iba a encantar.

¡Y encantar es poco!

Lo cierto es que lo leí antes de hacer la recomendación de la semana pasada y podría haber escrito este post hace siete días y así matar esas ganas locas que tenía por compartir. Pero me mordí las ganas y elegí dejar reposar mis impresiones. Nunca me ha gustado terminar un libro y comentarlo al instante o empezar en ese momento con otro.

Tengo la costumbre de “guardarle las ausencias” al menos, durante un día y de ver que sabor de boca deja cuando me despido de él. Si es de los que dejan poso o simplemente “fue bonito mientras duró”.

En este caso os diré que “La vida a veces” es un libro de relatos absolutamente delicioso.

He intentado no leer nada más que una historia de cada “sentada” para interiorizarla, saborearla… Pero la verdad es que lo he devorado.

Cada relato me gustaba más que el anterior y eso me daba hambre de más…

Creo que no pasarán ni un par de meses antes de que lo vuelva a leer.

“La vida a veces”

Es un libro editado en enero de este mismo año por Espasa y la portada ya es una auténtica maravilla. Es una obra de más!gráfica basada en una idea de José Manuel Méndez Casanova. Personalmente me parece una imagen preciosa y que trasmite auténtica calma. Es la captura de un instante. Una historia entre real y ficticia congelada.

Y el título… la mejor síntesis posible de lo que alberga el libro.

Pero vamos a lo importante. Su contenido.

Vaya por delante que yo no soy muy dada a los relatos breves. Soy mas de tochos que superan las 800 páginas ya que creo que hay que ser un auténtico maestro para “pintar una historia” en apenas seis páginas. Pero maestros los hay y este libro lo ha escrito uno. 

Son algo más de veinte historias a las que hay que sumar la introducción más sincera que he leído nunca. Una introducción que continúa al final del libro y que contextualiza cómo se creó.

Y el resultado es que, entre que -como habréis imaginado- soy fiel seguidora de los reportajes de Carlos en los informativos de La 1 y que nos detalla perfectamente ese momento de concepción, mientras lo leía podía oír la voz del propio escritor contándome cada historia. Y podía verle cómo ese narrador protagonista que vive, entiende y siente cada noticia que da.

Me gustaría recomendaros alguno de los relatos, pero la verdad es que hay que leer todos. Pero tomándose su tiempo. Degustando sus experiencias.

Con el relato de “Marta” por ejemplo, me he puesto en la piel de alguien en el que en la vida había pensado y que creo que va a cambiar mi visión de profesiones como esta. Si queréis saber de que profesión se trata, tendréis que leerlo en el propio libro, que no pienso destripar nada. 

Otros relatos, con el lenguaje más dulce, han dado vida a situaciones durísimas que han hecho que me plantee, una vez más, en que mundo vivo y cuantos “Eusebios” hay a mi alrededor. 

“La vida a veces” termina con unas hojas en blanco para que cada uno escriba la historia no quiere olvidar por nada del mundo.

En mi libro, de momento, sigue en blanco. No se si llegaré a utilizarlo porque este es de esos libros que voy a prestar a todo el que me de pié. ¡Y que voy a regalar aún más!

¿Lo has leído? ¿Qué te parece?

Como todos los lunes (desde hace dos o tres semanas, tampoco exageremos) este día lo dedico a compartir con vosotros algo que a mí me gusta. Que me proporciona o ha proporcionado momentos de felicidad.

Para hoy quería hablaros de un libro, pero es que acabo de terminarlo y necesito hacer la digestión, así que vamos con un momento musical.

¡La Carrà! Hace siglos que no la bailo y otro tanto que no escucho ninguno de sus temas pero ayer, que tuve el placer de compartir una tarde de divagaciones con una gran amiga a la que apenas veo, pero a la que quiero mucho, me la trajo al presente.

Raffaella Carrà es, con diferencia, la cantante a la que más energía he dedicado en las pistas de baile (que hortera ha quedado lo de pistas de baile).

Durante mucho tiempo, cada noche que salía a bailar -mamá, aunque no lo creas, lo que hacía los fines de semana durante 4 ó 5 horas seguidas era bailar como una descosida- con mis amig@s, íbamos a aquellos garitos en los que teníamos garantizadas al menos, un par de canciones de La Carrà.

Ni que decir tiene que para mi, los suyos, eran los mejores de bodas, bautizos y comuniones.

Hoy en día no creo que nadie descubra nada nuevo con este post, pero si os parece, en el momento en el que notemos que el lunes se pone pesado, todos los visitantes de este blog cangrejil, le vamos a dar al play y dejamos que explote explote me explo, explote explote mi corazón.

¡¡Grrrrrrande Rafffaelhla!!

¿Tú también te descoyuntas cuando suena alguna de sus canciones? ¿Cúal es tu “Raffaella Carrà”?


De parte de la princesaMe gusta comenzar la semana recordando -y compartiendo con vosotros- algo que me haya hecho feliz, aunque sea durante un rato, y para hoy he elegido un libro.

No es ningún best-séller de los últimos años, ni un clásico de la literatura española, pero seguro que más de uno lo habéis leído: De parte de la princesa muerta de Kenizé Mourat.

Es una novela que leí por primera vez hace más de 20 años -¡uy, igual me he pasado!-y que me fascina. Mi cuenta pendiente es viajar a Turquía a recorrer todo los los parajes de los que se habla en este libro.

Se trata de la historia de la última Familia Real Otomana contada por la hija de la última princesa y como perdió su reino. Es, por tanto, una de esas que se catalogan como novela histórica muy muy bien contada, que te atrapa y te sumerge en una época que resulta muy lejana en tiempo y espacio.

La verdad es que, a pesar de que he leído este libró un montón de veces, siempre es como la primera vez, con la ventaja de que ahora me reservo las últimas páginas para leerlo en la intimidad.

En la primera ocasión devoré sus últimas páginas en el Metro y acabé con todo el vagón pendiente de mí mientras lloraba desconsoladamente y, como la escena se repite cada vez que lo leo… prefiero pasar el sofocón en privado.

¡Ah! Igual que os recomiendo de corazón este libro, que con toda seguridad devoraréis, os recomiendo saltaros la segunda parte. Foto en blanco y negro de la escritora y periodista Kenizé Mourad

Cuando vi que la periodista Kenizé Mourad había escrito la continuación de De parte de la princesa muerta: Un jardín en Badalpur se me iluminó el alma.

El primer libro te deja hambriento de más. Echas tanto de menos a los personajes, que la idea de volver a tenerles entre tus manos resulta fascinante.

Sin embargo, tras leer con tanta expectación Un jardín en Badalpur os diré que me cuesta creer que sea de la misma autora ¿Dónde está la pasión y el ritmo de De parte de la princesa muerta?

Con De parte de la princesa muerta disfrutaréis, soñaréis y viajaréis en la historia pero Un jardín en Badalpur, en mi humilde opinión, es un auténtico coñazo. Y no puedo decir otra cosa del resto de los libros de esta autora… 😦

Es una pena e imagino que no es muy habitual pero, la autora de mi libro preferido no ha escrito nada más que me guste ni medianamente.

¡Pues venga, ya tenéis lectura para este puente -aunque creo que esto sólo afecta a la Comunidad de Madrid-, que pinta que va a ser de mantita y sofá!

Y tú ¿Conocías ya este libro? ¿Te animas a leerlo?


Portada de Maldito Karma, David Safier

Hay un libro que siempre recomiendo, sobre todo en esos periodos en los que nos cuesta sonreír, y que también me gustaría compartir con vosotros. Se trata de la novela Maldito Karma, de David Safier.

Sí, no es una novela histórica, ni un ensayo en profundidad sobre nada, ni un manual de autoayuda y seguramente no tendrá calidad literaria suficiente para más de uno, pero lo cierto es que yo me lo pasé genial leyéndola y, aún hoy, un par de años después, se me escapa más de una sonrisilla cuando recuerdo alguno de sus fragmentos.

No sé si tendrá algo que ver que en esta vida me haya tocado ser cangrejo

Ya me contaréis que os parece 😉